En supermercados y tiendas es común encontrar varias versiones de leche. Entre ellas, la entera y la deslactosada suelen generar dudas, especialmente porque muchas personas consideran que una es más saludable que la otra.
Lo que dice el experto de Harvard
Según el análisis del especialista, la leche entera conserva su contenido natural de grasa, lo que puede ser beneficioso para la absorción de vitaminas liposolubles como la A, D, E y K. Por otro lado, la leche deslactosada es ideal para quienes tienen intolerancia a la lactosa, ya que contiene la enzima lactasa que facilita su digestión.
Factores a considerar en la elección
- Salud digestiva: Si hay intolerancia a la lactosa, la deslactosada es la mejor opción.
- Edad: Los niños y adultos mayores pueden beneficiarse de la grasa de la leche entera para el desarrollo y la salud ósea.
- Necesidades nutricionales: Quienes buscan reducir calorías o grasas saturadas pueden optar por versiones semidesnatadas o desnatadas, no necesariamente deslactosadas.
No hay una leche universalmente mejor; la decisión debe basarse en la tolerancia digestiva y los objetivos de salud de cada persona.
El experto concluye que ambas opciones son válidas y que lo importante es elegir según las necesidades individuales, sin caer en mitos que demonicen a una u otra.