39 años después de la desaparición de una familia en Córdoba, en el marco del conflicto armado, la Fiscalía encontró sus restos. Los restos de cinco de sus integrantes fueron hallados en una fosa común en el cementerio de Ayapel.
Los hechos de la desaparición
Los hallazgos hacen parte de la investigación por la desaparición forzada de Teodoro José Polo Ramos y cinco de sus hijos, ocurrida el 19 de junio de 1987 y perpetrada por los paramilitares. Según la investigación, hombres con fusil llegaron a una finca del corregimiento La Manta, en zona rural de Montería, y se llevaron por la fuerza a los seis integrantes de la familia.
Con el paso del tiempo, sus allegados conocieron versiones según las cuales habían sido trasladados a Ayapel, donde fueron vistos con vida por última vez.
El hallazgo en la fosa común
Las labores adelantadas por el Grupo Interno de Trabajo de Búsqueda, Identificación y Entrega de Personas Desaparecidas (Grube) permitieron ubicar una fosa común en el cementerio de ese municipio cordobés, donde, de acuerdo con la investigación, habrían sido inhumados clandestinamente los cuerpos de las víctimas de la masacre.
Hasta el lugar llegó un equipo interdisciplinario conformado por antropólogos, investigadores, fotógrafos judiciales, topógrafos y auxiliares de campo, que adelantó las diligencias de exhumación. Como resultado fueron recuperadas cinco estructuras óseas.
El proceso de identificación
Los restos fueron trasladados al laboratorio de identificación de la Fiscalía, donde serán sometidos a análisis antropológicos y genéticos. Las muestras serán comparadas con los perfiles de los familiares para establecer plenamente su identidad. Mientras tanto, la Fiscalía continuará las labores para ubicar los restos de la sexta víctima y, una vez concluya el proceso de identificación, entregar los restos de forma digna a los familiares.
La Fiscalía reafirma su compromiso con la verdad y la reparación de las víctimas del conflicto armado, incluso décadas después de los hechos.