Gustavo Petro dejó la Casa de Nariño este viernes, pero no se fue en silencio. Sin reconocer la derrota de su candidato Iván Cepeda en las urnas, y en medio de la sombra de los escándalos de corrupción que marcaron su gobierno, el expresidente se perfila como el jefe de la nueva oposición. Su salida del poder, lejos de ser un adiós, parece el inicio de una nueva batalla política.
Una despedida marcada por la controversia
El 7 de agosto, mientras el país y el mundo observaban la posesión de Abelardo De La Espriella en Cali, Petro y Cepeda convocaron a sus seguidores en varias ciudades para intentar empañar la ceremonia, pero sin mayor éxito. El primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia terminó con un balance crítico en áreas clave y con el mismo discurso polarizador que caracterizó su mandato.
“El Presidente de la República, o quien haya ocupado la Presidencia a título de encargado, no podrá salir del país dentro del año siguiente a la fecha en que cesó en el ejercicio de sus funciones, sin permiso previo del Senado”, dice el artículo 196 de la Constitución.
Un futuro jurídico incierto
Aunque se especula sobre posibles acciones legales en su contra por los escándalos de corrupción, incluyendo la red de contratación irregular liderada por Juliana Guerrero y otras mujeres cercanas, es poco probable que prosperen. Las denuncias contra Petro están bajo la jurisdicción de la Comisión de Acusación de la Cámara, un órgano históricamente ineficiente. El Pacto Histórico aseguró cinco sillas en esa célula, lo que blinda al expresidente durante el próximo cuatrienio.
Ruidos en la izquierda
El estilo confrontacional de Petro genera incomodidad incluso en su propio sector. Carlos Carrillo, exdirector de la UNGRD, advierte: “Un proyecto en donde todo gira alrededor de un solo liderazgo es un proyecto frágil, porque los seres humanos nos equivocamos, somos débiles en muchas cosas y, además, somos mortales”. Por su parte, Humberto de la Calle, exsenador y exnegociador de paz, señala que “la metodología de Petro, las cosas que dice, las equivocaciones, la tergiversación de las cifras, nos hace pensar que esta va a ser una oposición no tan reflexiva como la que debería adelantar una fuerza seria de izquierda”.
El líder natural para muchos
A pesar de las críticas, muchos en la izquierda lo ven como el líder natural. Argumentan que gracias a Petro esa corriente llegó al poder y se consolidó durante el cuatrienio. Su capital político, dicen, estuvo cerca de lograr un segundo tiempo en la Presidencia. Estos sectores esperan su regreso para asumir el liderazgo de una oposición que ya anunció movilizaciones en las calles.
¿Qué viene para Petro?
Petro viajará a Italia, país del que es ciudadano, y posiblemente a Bélgica y Francia. Tras sus vacaciones, regresará para liderar la oposición, pues se considera “el jefe de medio país”. Ya mira hacia las elecciones regionales de 2027 y las presidenciales de 2030. Sin embargo, su nombre sigue en la Lista Clinton, lo que limita sus actividades financieras y comerciales a nivel mundial, y persisten las preocupaciones por posibles procesos en cortes federales de Estados Unidos relacionados con el poder de los capos del narcotráfico durante su ‘paz total’.