Un operativo sin precedentes en la supervisión ambiental de Hidroituango
Hidroituango, la obra hidroeléctrica más ambiciosa y compleja de Colombia, atraviesa un momento crítico debido a la apertura de un nuevo proceso sancionatorio por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). Este escenario refleja la tensión entre la normatividad ambiental y los desafíos técnicos que implica la operación de esta megaobra.
Investigación por control de caudales y cumplimiento de la regla de operación
La ANLA investiga específicamente la falta de control en los caudales descargados aguas abajo de la presa, así como el presunto incumplimiento de la 'regla de operación', que exige que el volumen de agua vertida sea al menos igual al que ingresa desde la estación Olaya. Esta medida es clave para proteger el ecosistema y las comunidades ribereñas.
Para controlar el flujo de agua, Hidroituango ha abierto las cuatro compuertas de la presa, una acción que ha sido monitoreada de cerca por las autoridades ambientales y la opinión pública.
El complejo panorama jurídico: 20 procesos activos en la ANLA
Actualmente, la central enfrenta un total de 20 procesos sancionatorios en distintas etapas ante la ANLA. De estos, 10 están en fase de apertura de investigación, lo que significa que la autoridad está en proceso de recopilar evidencias y hallazgos preliminares para evaluar posibles incumplimientos.
Respuesta de EPM ante las investigaciones
En respuesta a los procesos, Empresas Públicas de Medellín (EPM) ha defendido la gestión técnica del proyecto, resaltando los avances operativos desde la puesta en marcha de la primera turbina en diciembre de 2022. Además, la empresa solicitó ajustes en la operación para mejorar la mitigación de riesgos y cumplir con los requerimientos ambientales.
EPM reafirma su compromiso con la sostenibilidad y la transparencia en la operación de Hidroituango, proponiendo medidas para fortalecer el control ambiental y garantizar la seguridad de las comunidades.