El pasado 11 de agosto, un sismo de magnitud 7,4 sacudió a Cali y dejó una estela de destrucción y dolor. Pero entre los escombros y la desesperación, hay una historia que pocos cuentan: la de cientos de mascotas que, presas del pánico, salieron corriendo sin rumbo y ahora son buscadas desesperadamente por sus familias.
La angustia de Juan Obando y su perrita Malú
A bordo de una bicicleta y con el corazón acelerado, Juan Obando, habitante de la comuna 5 en el nororiente de Cali, recorrió las calles en busca de Malú, una perrita Dachshund que huyó asustada durante el temblor. 'Cuando salimos de la casa buscamos un sitio seguro donde no hubiese cables colgando ni nada, pero seguía temblando. La perrita se asustó, se puso como loca y salió corriendo', relata Obando, quien vio cómo su mascota desaparecía entre el caos.
Tras horas de búsqueda, difundir avisos en redes sociales y cadenas de WhatsApp, Malú apareció resguardada bajo un automóvil, a unos 500 metros de donde se le perdió el rastro. Su historia tuvo un final feliz, pero no todas corrieron la misma suerte.
Un llamado a la acción: las familias interespecie también importan
El exconcejal y ambientalista Terry Hurtado ha alzado la voz para que la Secretaría de Gestión del Riesgo active protocolos de atención que incluyan a las familias interespecie. 'Las mascotas son parte de nuestros hogares y también sufren las consecuencias de una emergencia. Necesitamos que los planes de respuesta contemplen su bienestar', enfatizó.
- El sismo dejó un saldo de 35 personas fallecidas y aproximadamente 700 heridos.
- Muchas mascotas, especialmente gatos, siguen perdidas en medio de la confusión.
- Se recomienda a los dueños revisar albergues temporales y difundir fotos en redes sociales.
Pese a que los vecinos la vieron correr, nadie la paró porque todos estaban en modo supervivencia.
Mientras Cali se recupera de la emergencia, la búsqueda de estos seres queridos de cuatro patas se convierte en una prioridad para muchas familias que no se rinden ante la adversidad.