La inseguridad ya no solo se vive en las calles de Barranquilla. Ahora, el río Magdalena, principal arteria fluvial de la ciudad, también es escenario de hurtos que preocupan al sector portuario. Asoportuaria, el gremio que agrupa a los operadores portuarios, ha lanzado una alerta por el aumento de robos a embarcaciones, motores y equipos, lo que pone en riesgo la operatividad del corredor.
Un llamado urgente a las autoridades
El gremio hizo un llamado a las autoridades locales y nacionales para que refuercen la vigilancia en el río, especialmente en los puntos donde se registran con mayor frecuencia los asaltos. Según Asoportuaria, los delincuentes no solo atacan a las embarcaciones de carga, sino también a los pequeños botes de pescadores, quienes han visto cómo sus herramientas de trabajo son sustraídas.
- Robo de lanchas y motores fuera de borda.
- Hurto de equipos de navegación y comunicación.
- Ataques a embarcaciones de pescadores artesanales.
- Aumento de la inseguridad en zonas ribereñas.
La seguridad en el río es fundamental para garantizar la competitividad del puerto y la subsistencia de las comunidades que dependen de la pesca. No podemos permitir que la delincuencia se tome nuestras aguas.
El impacto en la economía local
El incremento de los robos no solo genera pérdidas económicas directas, sino que también afecta la confianza de los inversionistas y de quienes dependen del transporte fluvial. Además, los pescadores, que ya enfrentan dificultades por la competencia y las regulaciones, ahora deben lidiar con la inseguridad, lo que agrava su situación.
Asoportuaria insiste en que se necesita una presencia más activa de la Armada Nacional y la Policía en el río, así como la implementación de tecnología para monitorear las embarcaciones y prevenir los delitos. Mientras tanto, los operadores portuarios evalúan medidas propias de protección, como la contratación de escoltas privados para los convoyes.