El Mundial de Alemania 2006 es recordado no solo por la brillantez táctica de Italia y la dirección de Marcello Lippi, sino también por un episodio que cambió el rumbo de la historia del fútbol.
Un giro inesperado en la elección de la sede del Mundial
El 6 de julio del año 2000, el comité ejecutivo de la FIFA debía elegir entre Sudáfrica y Alemania como sede del Mundial 2006. Sudáfrica, con la esperanza de ser el primer país africano en organizar un evento de tal magnitud, contaba con un apoyo fuerte y se esperaba que ganara.
La votación estaba empatada 12 a 12, y el voto decisivo correspondía al presidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien había manifestado su inclinación por Sudáfrica.
Sin embargo, en un acto sorpresivo y polémico, Charles Dempsey, representante de Oceanía y con mandato para votar por Sudáfrica, se abstuvo y salió del recinto, dejando a Alemania ganar la votación 12 a 11.
El impacto de esta decisión en el Mundial
Este cambio inesperado en la sede fue el preludio de un torneo en el que Italia, guiada por la astucia de Lippi, logró alzarse con la copa mundial, logrando así su última corona hasta la fecha.
La historia del Mundial 2006 no solo se escribe en el campo, sino también en las salas donde se toman decisiones que marcan el destino del fútbol mundial.