Jeanette Winterson, autora británica nacida en Manchester en 1959, llegó a Barcelona para recibir el doctorado honoris causa de la UOC y participar en diversos actos culturales en el CCCB. La escritora, conocida por su obra semiautobiográfica 'Fruta prohibida' y su defensa del poder de la imaginación, habló sobre su trayectoria, su último libro y su visión del mundo actual.
Un encuentro marcado por la resiliencia y la creatividad
A pesar de un accidente en la autopista que pudo haber sido fatal, Winterson mantuvo su compromiso con la visita a Barcelona. Relató cómo, tras una infancia difícil y una familia adoptiva ultrarreligiosa que no la aceptó, aprendió a enfrentar la adversidad con calma y determinación. Actualmente, combina su labor literaria con la enseñanza de escritura creativa en Manchester, donde busca transmitir a sus estudiantes la importancia de expresar verdades personales que puedan conectar con los demás.
Un Aladino y dos lámparas: la imaginación como resistencia
En su último libro, Winterson retoma el universo de Las mil y una noches para reivindicar el poder de la imaginación frente al avance del fascismo y la crisis global. Inspirada en la figura de Sherezade, la escritora destaca cómo una mujer sin poder formal puede cambiar el curso de la historia a través de la narración y la creatividad, ofreciendo un mensaje de esperanza en tiempos de incertidumbre.
“Prefiero que me peguen un tiro en la calle antes que morir en silencio en mi cama.”
Durante la entrevista, Winterson confesó que enfrentó un problema de salud grave mientras escribía el libro, lo que reforzó su determinación de completar su obra como un legado y una llamada a la acción. Para ella, el arte no es un lujo sino una herramienta esencial para reconocer y preservar lo que vale la pena en un mundo amenazado por la violencia y el totalitarismo.
Compromiso político y social desde la literatura
Winterson considera que la política también se ejerce en las aulas y en la comunidad, apoyando causas sociales y defendiendo derechos frente a la erosión de servicios públicos y libertades. Consciente del avance hacia formas de vigilancia y autoritarismo, llama a la resistencia colectiva y a la solidaridad como respuesta necesaria.
Aunque se muestra crítica con algunos líderes políticos y con la evolución del neoliberalismo, mantiene una mirada optimista sobre la capacidad humana para superar crisis y construir un futuro más justo, siempre que se actúe con coraje y conciencia.
Visión sobre identidad y tecnología
Winterson se declara incómoda con las etiquetas, aunque reconoce su compromiso con la comunidad queer. Cree en trascender las identidades para centrarse en la creación y la transformación social. Sobre la inteligencia artificial, destaca su potencial positivo si se gestiona con ética, alertando que el verdadero riesgo radica en el uso que hagan de ella personas con intereses egoístas y autoritarios.
Su experiencia vital y literaria, junto a su activismo cultural, hacen de Jeanette Winterson una voz imprescindible para entender la relación entre arte, política y resistencia en el siglo XXI.