Explicativo Jerez: la ciudad española donde el vino, el flamenco y los caballos cuentan historiasJerez de la Frontera revela por qué es uno de los destinos más fascinantes del sur de España. Una guía para perderse y querer volver.Bodega La Mezquita Foto: CortesíaLink Melba Escobar08.04.2026 16:14 Actualizado: 08.04.2026 16:14 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Volé al municipio de Andalucía, en la provincia de Cádiz, junto a una venezolana. Dijo ser profesora de baile y, como todos los años, viajaba desde Orlando, Florida, donde vivía, para visitar el Festival Internacional de Flamenco de Jerez. Me contó que lleva años haciendo el mismo viaje y que en los días siguientes habrían de llegar chárteres cargados de japoneses. Los japoneses se vuelven locos con el flamenco, añadió.El tipo de cosas de las que uno solo se entera viajando, me dije. Hasta ese momento la única imagen que venía a mi mente cuando pensaba en Jerez era la del enorme cartel de Tío Pepe instalado en la Puerta del Sol de Madrid. A lo largo de los próximos tres días habría de enterarme de muchas cosas. Una de ellas es que Jerez, junto con Barcelona, fue la meca del diseño gráfico español en una tradición que aún hoy la hace reconocida por sus escuelas y agencias de diseño.Por la ciudad han pasado fenicios, romanos, visigodos y árabes. Es por esto que su cercanía al estrecho de Gibraltar, su antigüedad y la diversidad que respira, la convierten en un cruce de caminos literal y simbólico. Se cree que el nombre de Jerez, documentado por primera vez en textos árabes, procede de una aldea industrial llamada Seris, donde se elaboraban vinos en tinajas.Volé al municipio de Andalucía, en la provincia de Cádiz, junto a una venezolana. Dijo ser profesora de baile y, como todos los años, viajaba desde Orlando, Florida, donde vivía, para visitar el Festival Internacional de Flamenco de Jerez. Me contó que lleva años haciendo el mismo viaje y que en los días siguientes habrían de llegar chárteres cargados de japoneses.Jinetes antes de su salida al espectáculo. Foto:Cortesía El vino de JerezLas bodegas de Jerez representan uno de los grandes patrimonios y atractivos de una ciudad que ha crecido en torno al vino. Visitar una de las bodegas jerezanas es una de las mejores propuestas para disfrutar este destino. Jerez ofrece un extenso paisaje de viñedo de cerca de 2.000 hectáreas característico en el que las cepas de las uvas Palomino, Moscatel y Pedro Ximénez, que dan lugar a los vinos de Jerez, se extienden por el territorio.Pero lo cierto es que más allá de la gráfica icónica del Jerez Tío Pepe, mi ignorancia en el tema era absoluta. Y así de analfabeta llegué a la bodega La Mezquita. Esta en particular nació para celebrar un siglo de brandy Fundador como emulación de la mezquita de Córdoba. Y es que mucho del imaginario en torno a este licor está cargado de símbolos religiosos. Así encontramos el “Vino Milagroso”, “La Monja Quina” o el “León XIII”.Y es que aunque el dominio musulmán que duró más de 500 años prohibió el vino, era permitido mantener los cultivos, así como usar el alcohol con fines medicinales y rituales. Desde entonces se introdujo la destilación por alambique. El nombre árabe Seris dio origen al término Sherry, Jerez.Aprendí que el vino de jerez más común es el Fino, pero entre los secos los hay también de Manzanilla, Oloroso, Amontillado o Palo Cortado. De igual forma están los cremosos, medios, secos y dulces, entre los cuales se cuentan el Moscatel, el Vino Dulce y el Pedro Ximénez.Afueras del Mercado de Abastos, Jerez. Foto:Cortesía Toros, flamenco y caballosHemos visto al toro de Osborne en películas españolas, en algunas botellas de vino y, quienes hemos tenido la oportunidad de viajar, lo hemos visto en las carreteras a lo largo y ancho de España. La silueta negra de un toro es casi tan identificable con el país ibérico como el jamón serrano, la guitarra y las castañuelas. Y no es para menos, en un momento este diseño del artista Manolo Prieto hecho en 1956 para promocionar el brandy de las bodegas Osborne llegó a contar con más de doscientos ejemplares por todo el territorio español.Pero los toros también se ven en vallas, afiches y fotografías, en bares, restaurantes y tascas de la ciudad. Se ven incluso en el Mercado Central de Abastos, visita obligada para los turistas, donde un puesto que vende solo carne de toro decora su local con fotografías de corridas de toros.El flamenco puede verse tanto en un local como El Pasaje, entre el bullicio de la gente aplaudiendo cantando y gritándole “¡Guapa!” a la bailadora, como en una cueva como Puro Arte, donde el espectáculo tiene una majestuosidad que invita a una admiración más perpleja.Pero además de probar sus licores, visitar el Mercado Central de Abastos, y ver flamenco en vivo, no se puede dejar Jerez sin antes ir a la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre. Ahí se enseñan distintas formas de doma del tradicional caballo Andaluz. En el Palacio Duque de Abrantes, donde tiene sede, es posible ver espectáculos y competiciones de nivel Olímpico.Comer, andar y ver andarDespués de comprobar que, en Jerez de la Frontera hasta los caballos saben bailar, no se puede dejar de ir a probar alguna de las tantas delicias de la gastronomía jerezana. Recomiendo especialmente la berza gitana, un platillo de verduras y legumbres para cucharear junto a morcilla, chorizo y carne de cerdo. Otros clásicos son el rabo de toro, la ensaladilla de gambas y los riñones al jerez. Entre los postres destaca el tocino del cielo, un dulce hecho a base de yema de huevo y caramelo.Es frecuente que los restaurantes quieran hacer un maridaje entre el plato y alguno de los vinos locales. Después de un banquete que deja muy claro por qué Jerez ha sido denominada Capital Internacional de la Gastronomía en 2026, solo queda darse un paseo por una ciudad que hace parte destacada de eso que se conoce como “La España hermosa”.Lo cierto es que son numerosos los monumentos que vale la pena conocer, sin contar la delicia de perderse por las calles empedradas llenas de vida. Pero si he de mencionar uno solo, elijo el Alcázar de Jerez de la Frontera. Un castillo musulmán que ofrece un vistazo a la rica historia de la ciudad en medio de un complejo natural que alberga baños árabes, un Palacio con una cámara oscura y una torre con impresionantes vistas de la ciudad.En el centro histórico, además, se encuentran restos de influencias romanas, musulmanas y fenicias, así como tiendecitas llenas de maravillas en medio de estrechas callecitas de origen medieval que conducen a plazas cargadas de naranjos en flor. Jerez es de esas pocas ciudades que mientras uno visita entiende que aún no se ha ido y ya quiere volver. Ojalá tengan el privilegio de comprobarlo en carne propia.Melba Escobar - Para EL TIEMPO Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Conforme a los criterios de Saber más Temas relacionadosViajarEspaña SugerenciasBOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.Registrate