Una obra que marcó el universo creativo de Campanella
Juan José Campanella, reconocido director argentino ganador del Oscar por 'El secreto de sus ojos', decidió llevar al cine 'Parque Lezama', una adaptación de la obra teatral 'I’m Not Rappaport' de Herb Gardner. La pieza, que trasladó la historia de Central Park a un parque emblemático de Buenos Aires, se mantuvo en cartel más de 1.400 funciones entre Argentina y España. Ahora, la película se estrena en Netflix tras una breve exhibición en cines argentinos.
El choque entre conformismo y compromiso en personajes comunes
La trama gira en torno a dos personajes opuestos: León Schwartz, un militante comunista interpretado por Luis Brandoni, y Antonio Cardozo, un conserje resignado encarnado por Eduardo Blanco. Campanella señala que esta dicotomía refleja las luchas internas de cada persona, donde el conformismo y el compromiso coexisten y se enfrentan constantemente.
“Todos somos León y Cardozo al mismo tiempo. A veces gana uno, a veces gana el otro, y a veces llegan a un acuerdo más o menos digno o indigno”, explica Campanella.
La apuesta por la sencillez y la emoción en tiempos de ruido
En un mundo dominado por producciones estruendosas y estímulos constantes, Campanella mantiene su apuesta por historias sencillas con personajes reales y emociones profundas. La película transcurre en un solo escenario, un banco en el Parque Lezama, donde se desarrollan temas universales como el amor, la familia y la vejez.
“Me gusta seguir haciendo cine de gente común y emociones que para quienes las viven son enormes”, afirma el director.
¿Cómo influye el contexto político y cultural en su obra y el cine argentino?
Campanella ha sido crítico con distintos gobiernos argentinos y actualmente rechaza la eliminación del financiamiento estatal al cine impulsada por la administración de Javier Milei. Sin embargo, evita ataques directos al presidente y prefiere centrar el debate en la importancia del arte para reflejar la vida y generar reflexión.
Sobre la crisis del cine argentino, el director señala que es parte de una crisis global donde la demanda ha caído y el público ha dejado de frecuentar las salas, un fenómeno que afecta especialmente al cine independiente y no hollywoodense.
“El gran problema es que el público no está en las salas. Eso lleva a decisiones creativas entre lo seguro y lo arriesgado”, comenta Campanella.
¿Qué futuro le espera a las historias de emociones cotidianas en el cine?
Mientras la industria cinematográfica enfrenta desafíos globales y locales, Campanella apuesta por seguir explorando relatos íntimos que conecten con el espectador a un nivel personal. Su reciente trabajo en la serie animada de Mafalda con Netflix demuestra su compromiso con proyectos que invitan a la reflexión y el reconocimiento de la propia vida a través del arte.