En la primera semana de mandato, el presidente chileno José Antonio Kast ha enfatizado la falta de recursos financieros con la frase “no hay plata”, resonando el discurso de su homólogo argentino Javier Milei. A pesar de diferencias económicas entre ambos países, el gobierno chileno enfrenta un déficit fiscal estructural del 3,55% del PIB y una caja fiscal reducida a 46 millones de dólares al cierre de 2025.
Un operativo sin precedentes para reducir el gasto público
Kast ha ordenado a cada ministro implementar una reducción permanente del 3% en el gasto de sus carteras, lo que implica un recorte total de aproximadamente 3.000 millones de dólares. Este plan busca disminuir el déficit fiscal mediante ajustes en contratos, limitación de reemplazos de funcionarios, revisión de inversiones y suspensión de nuevos estudios y asesorías.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha calificado la situación financiera como “muy compleja” y “muy anormal”, y ha señalado que además de los recortes, se sumarán otros 1.000 millones de dólares en ajustes, con énfasis en los ministerios de Educación, Salud y Trabajo.
El impacto en la comunidad educativa y las tensiones presupuestales
La ministra de Educación, María Paz Arzola, ha expresado que el presupuesto de su cartera ya sufre recortes en leyes permanentes no financiadas, lo que plantea interrogantes sobre cómo se aplicará el nuevo recorte del 3%. El financiamiento de colegios públicos y privados subvencionados está subestimado, complicando la implementación de medidas adicionales de austeridad.
En paralelo, el gobierno prepara un megaproyecto de ley llamado Reconstrucción, que incluye una reforma tributaria con reducción del impuesto corporativo, incentivos a la contratación y medidas fiscales para estimular el crecimiento económico y la recaudación.
“No hay plata para eso ni para otras cosas porque estamos sobrepasados”, afirmó Jorge Quiroz al referirse a la situación fiscal y al impacto del alza en los precios del petróleo sobre el presupuesto público.
El Ejecutivo enfrenta además críticas de la oposición por la intención de reducir impuestos a grandes empresas y eliminar temporalmente el IVA a viviendas nuevas, en un contexto de estrechez fiscal. La estrategia oficial apuesta por medidas pro-crecimiento para ampliar la base de recursos en el mediano plazo.