La tercera semana del conflicto en Oriente Próximo ha visto un aumento significativo en los bombardeos dirigidos a la infraestructura energética de la región, afectando gravemente la producción y exportación de combustibles fósiles. Estos ataques han interrumpido el suministro marítimo de hidrocarburos, provocando escasez en surtidores a nivel mundial y una subida abrupta en los precios de las materias primas energéticas.
Impacto directo en la industria energética iraní
Aunque los bombardeos aéreos de Israel y Estados Unidos comenzaron el 28 de febrero, fue durante la última semana cuando las instalaciones energéticas iraníes se convirtieron en objetivos directos. El ataque a plantas petroquímicas en el yacimiento de gas Pars Sur y a instalaciones petroleras en Asaluye marcaron un punto de inflexión, aumentando la tensión en la región.
Donald Trump advirtió que podrían destruir la industria energética iraní con solo cinco minutos de aviso, subrayando la gravedad del conflicto.
Respuesta iraní contra las potencias fósiles del Golfo
En represalia, Irán atacó la terminal gasista de Ras Laffan en Qatar, causando daños significativos y reduciendo la capacidad exportadora de gas en un 17%. Además, drones iraníes dañaron refinerías en Kuwait y provocaron el cierre de una planta de gas en Emiratos Árabes Unidos. También se registraron ataques en instalaciones petroleras saudíes en el Mar Rojo, afectando rutas clave para la exportación de crudo tras el bloqueo del estrecho de Ormuz.
- Caída del 60% en la exportación diaria de petróleo en la región.
- Incremento notable en los precios internacionales del gas natural y petróleo.
- Interrupción prolongada en el suministro global de combustibles fósiles.
- Amplificación del bloqueo marítimo en el estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético.
- Daños extensos en instalaciones clave de Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.
Esta escalada en los ataques a la infraestructura energética no solo intensifica el conflicto armado, sino que también tiene profundas repercusiones económicas a nivel global, afectando mercados y elevando la incertidumbre en el suministro energético mundial.