Era de madrugada en Inglaterra. Sean Ruiz compartía con sus amigos cuando sonó su teléfono: era una llamada desde Estados Unidos. Del otro lado, su papá, Fernando Ruiz, sonaba emocionado. 'Me llamó el profesor Queiroz, me quiere en el Mundial con Ghana', le dijo con una voz incrédula. Sean tampoco lo podía creer. '¿En serio, papá?'. Era verdad. Fernando Ruiz, quien ha dedicado su vida a ser utilero de equipos de fútbol, fue convocado a su primer Mundial a los 74 años.
Un colombiano en el corazón de Ghana
Fernando Ruiz es barranquillero, pero vive hace muchos años en Estados Unidos. Es el único colombiano en el corazón de la selección de Ghana, la misma que dirige el portugués Carlos Queiroz y que enfrentará a Colombia en el Mundial. Mientras Queiroz y su cuerpo técnico diseñan la estrategia, Fernando cumple una labor clave: hacer que todo esté perfecto para el entrenamiento: guayos, uniformes, petos, balones, conos, canchas, agua, imprevistos. Es el hombre detrás de la planificación logística de las prácticas y los partidos.
El reencuentro con Queiroz tras 30 años
La carrera de Fernando en el fútbol empezó en la década del 90, durante el Mundial de Estados Unidos 94. Trabajó siete años en la compañía New Jersey Transit, pero decidió subirse al vagón del fútbol. Fue contratado por el equipo MetroStars de Nueva York (hoy New York Red Bull), donde se convirtió en su histórico utilero. Allí conoció a Carlos Queiroz, quien dirigió al equipo en 1996. El portugués quedó fascinado con su trabajo y, 30 años después, lo llamó para el Mundial.
'Tú sabes todo allí, clima, ciudades, canchas... es importante que estés con nosotros', le dijo Queiroz, y su respuesta no podía ser otra. Para alguien que trabajó en ferrocarriles, este era el tren que no podía dejar pasar.
Fernando Ruiz es un hombre reconocido en el equipo estadounidense, tanto como sus estrellas, con su cabeza casi pelada, un eventual bigote gris y una constante sonrisa. Ahora, en el Mundial, cumple el sueño de cualquier persona vinculada al fútbol.