Noticia Exclusivo suscriptores Las huellas de desaparición forzada al interior de la cárcel La Modelo: 101 asesinatos, cinco masacres y múltiples zonas de interés forenseTres desaparecidos oficiales, que pueden ser muchos más. Testigos reportan hechos macabros en la Unidad de Búsqueda. Al menos 101 asesinatos.Patio 5B de la cárcel La Modelo de Bogotá. Foto: Daniel LópezLink Jhoan Sebastian Cote Lozano19.05.2026 06:01 Actualizado: 19.05.2026 06:01 Juan Diego Torres Lasso19.05.2026 06:01 Actualizado: 19.05.2026 06:01 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles En 2001, Joaquín Gallego se fugó de la estación de Policía de Puente Aranda (Bogotá) tras ser detenido por hurto; una vez fue recapturado, lo enviaron a la cárcel La Modelo, de la capital, para asegurarse de que no volviera a escapar. Sin embargo, desde entonces, nunca más lo volvieron a ver. El 28 de octubre de ese año, su hermana se presentó en esa prisión para visitarlo, pero no encontró a nadie y mucho menos rastro de él. Nadie le respondió, porque entonces La Modelo estaba tomada por los paramilitares de Miguel Arroyave. Y los funcionarios del Inpec ejercían una autoridad de papel, en una prisión donde el hampa accedía a los más paradisíacos excesos, pero también donde se cometieron sórdidos crímenes que, dos décadas después, siguen esperando por investigación.EL TIEMPO conoció la información estatal oficial que permanece en la Unidad de Búsqueda, la Fiscalía General de la Nación y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) con respecto a un capítulo particular del conflicto armado: las prácticas de desaparición y violencia homicida al interior de la cárcel La Modelo. Este diario estableció que, oficialmente, la Unidad de Búsqueda considera el centro de reclusión como punto de interés forense, tanto como lo sería un cementerio municipal o una fosa común; que la Fiscalía documentó hasta cinco masacres y 101 homicidios entre 1999 y 2003; y las revelaciones desde una perspectiva gubernamental que está en audiencias reservadas en el órgano de justicia transicional.La 'jugada' legal de Venezuela para la entrega de Álex Saab a las autoridades de Estados UnidosLa cárcel La Modelo como sitio de interés forenseEntrado el nuevo milenio, Colombia se enteró apenas de pormenores de lo que sucedía al interior de la prisión. EL TIEMPO, por ejemplo, reportó cómo, a mediados de 2001, el interno Alfonso Balmes Parra fue baleado en la cancha de fútbol del establecimiento, en el marco de una vendetta entre carteles del Valle del Cauca, y con plena autorización del entonces director William Gacharná Castro. De hecho, entre los escasos expedientes oficiales, en el ámbito penal, constituidos sobre lo ocurrido en esa época es una acusación que la Fiscalía radicó en contra de Garcharná en 2018, en la que se estableció que, así como el ladrón Joaquín Leonardo Gallego, hay certeza de otras dos desapariciones forzadas: las de Janer Torres Castaño y Luis Norberto Osorio. Sin embargo, puede haber más.Cárcel La Modelo, de Bogotá. Foto:Sergio Cárdenas. EL TIEMPO De acuerdo con Alex Alberto Moreno, director de la regional Bogotá de la Unidad de Búsqueda, este es el momento en que anónimos se acercan a la entidad a alertar sobre la presencia de cuerpos de desaparecidos al interior del penal. “Aquí vienen personas y nos dicen lo que pasó esto la cárcel La Modelo. Pero esos testimonios tienen reserva. Esta entidad tiene un carácter extrajudicial, lo cual significa que la Unidad de Búsqueda no atribuye responsabilidades ni busca perseguir el delito. Eso nos permite recopilar mucha información, garantizando a las personas que no serán perseguidas judicialmente”, explicó en entrevista. El testimonio es, de hecho, una de las principales fuentes de información para esa entidad, la cual en Bogotá tiene registro de 5.040 personas dadas por desaparecidas.Según Moreno, intervenir La Modelo no es una tarea fácil, dado que se trata de un área muy grande y las fuentes de información que se tienen, entre las que se incluyen los expedientes judiciales, no delimitan lugares específicos: “Pasa lo mismo, guardadas proporciones, con la escuela de logística del Ejército, donde movimientos sociales consideran que está el cuerpo del líder sindical Pedro Julio Movilla. Estamos hablando de un área muy grande e intervenir una estructura cómo ha evolucionado esta cárcel implica hacer una robusta investigación previa, la cual dé cuenta sobre las dinámicas de la desaparición. Estamos verificando si los cuerpos están ahí, o salieron de la cárcel”, agregó Moreno.CIDH pide medidas urgentes para proteger a periodistas en Colombia tras el crimen del reportero Mateo PérezEl estudio de la Unidad de Búsqueda va mucho más allá de la época de la guerra entre miembros de las guerrillas y paramilitares (1999-2003), pues se tiene información de que esta prisión pudo ser centro de deposito de cuerpos tras el holocausto del Palacio de Justicia, en 1986. Así lo establece el Plan Regional de Búsqueda de Bogotá, de esa entidad, el cual sitúa a este establecimiento penitenciario al mismo nivel, en el marco del expediente Palacio, que la Casa del Florero, el Batallón Guardia Presidencial, la SIJÍN, la DIJÍN, el DAS, el B-2, el Batallón Charry Solano o el Batallón de Artillería. De hecho, también son de interés forense la cárcel el Buen Pastor y los hospitales Militar, de la Hortúa y San Pedro Claver.Logo Foto: Y con respecto a la época más álgida de conflicto, la Unidad de Búsqueda cuenta con un informe del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos que establece un total de 17 desaparecidos, tras la masacre paramilitar del 2.000 que, aparte, dejó más de 25 muertos. “Uno de los casos fue el del preso Carlos Alberto León Giraldo, cuyo cadáver fue encontrado por la Defensoría del Pueblo, descuartizado, metido en una bolsa de plástico y escondido en una de las paredes del patio dos de La Modelo”, explica el Comité. Un testimonio sometido a reserva, expuesto en el Plan de Búsqueda, agrega que “hubo una masacre en la cárcel, en la que se asesinaron a casi 60 personas, pero que el Inpec solo reportó 32: Eran 57 cadáveres que había ahí tirados. Yo mismo los conté, y el Inpec salió con una lista de 32, no sé qué hicieron con los otros cadáveres, no sé”.Para el director Moreno, en conclusión, todas las pistas están sobre la mesa, pero aun resta consolidar una macro-investigación previa antes de ordenar una intervención. Con la agravante de que “faltan recursos”, como reconoce. “Nosotros cubrimos la búsqueda en 115 municipios de Cundinamarca, así como en Bogotá y en Amazonas. Y somos un equipo de 16 personas, en donde solo hay cinco investigadores. En este momento tenemos cerca de 30 investigaciones en curso. En vez de abrir todas las líneas al tiempo y dejarlas todas iniciadas, lo que estamos haciendo es abrir líneas para ir cerrando esos sitios, agotándolos. Ahora, estamos trabajando primero los cementerios, las áreas rurales de Bogotá, y documentando las otras locaciones”, dijo.Así fue hallado en Cúcuta el carro en el que fue transportada Yulixa Toloza: adelantan recolección de pruebas y elementos materiales probatoriosLos detalles inéditos de FiscalíaEn la decisión de la Fiscalía de vincular mediante indagatoria a dos generales (r.) de la Policía y a exdirectores del Inpec y de la Dijín por el secuestro, tortura y violencia sexual contra la periodista Jineth Bedoya Lima se puso en evidencia uno de los capítulos más oscuros ocurridos dentro de la cárcel La Modelo de Bogotá: las desapariciones, torturas y masacres que, según el expediente judicial, dejaron al menos 101 internos asesinados entre 1999 y 2003.Cárcel La Modelo. Foto:Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO La investigación sostiene que dentro del penal operó una estructura ilegal integrada por miembros de las autodefensas recluidos en la cárcel, bajo el liderazgo de José Miguel Arroyave Ruiz y Ángel Custodio Gaitán Mahecha, a la que posteriormente se sumó Juan de Jesús Pimiento Traslaviña. De acuerdo con la resolución, esa organización se consolidó en 1999 con la aquiescencia de Carlos Castaño y logró ejercer control sobre distintos patios del centro penitenciario.Según testimonios recopilados por la Fiscalía, la estructura mantenía un sistema de extorsión a los internos recién llegados. Los recaudos, de acuerdo con declaraciones de detenidos de la época, podían alcanzar entre 60 y 70 millones de pesos semanales. El dinero era exigido bajo amenazas y restricciones a la movilidad dentro del penal.Las víctimas que no pagaban eran retenidas en espacios improvisados entre celdas y pabellones, descritos en el expediente como túneles o “socavones”. La Misión Internacional de Derechos Humanos y Situación Carcelaria los definió como corredores estrechos, sin ventilación ni luz, donde permanecían hacinados decenas de reclusos. Según la investigación, esos lugares también fueron utilizados para torturas y castigos.Enviaron a la cárcel a 18 personas que integrarían red sicarial al servicio del 'Tren de Aragua' en SantanderUno de los escenarios descritos en la resolución es el denominado “tanque pequeño de castigo”, ubicado en el pabellón 5. Allí, según versiones entregadas por exintegrantes de las autodefensas a la justicia transicional, se aplicaban descargas eléctricas a los detenidos. El expediente recoge la declaración de Roberto Carlos Delgado, quien relató que el lugar era una alberca de cemento utilizada para castigar internos.Patio 5B de la cárcel La Modelo de Bogotá. Foto:Daniel López La Fiscalía sostiene que la organización también tuvo como propósito cometer homicidios y desapariciones forzadas. Según el expediente, los asesinatos se ejecutaban de forma sistemática y, en muchos casos, contra internos en condición de vulnerabilidad. Las órdenes, de acuerdo con la investigación, provenían desde el pabellón de Alta Seguridad y eran transmitidas a mandos intermedios y subordinados.“Con el propósito de cometer los delitos de homicidio y desaparición forzada. Respecto del delito de homicidio dan cuenta las declaraciones y las versiones que tuvo lugar con ocasión del accionar de esta organización, con la ejecución de masacres; para tomar el control de los patios, ajustes de cuenta, obtener provecho económico, intereses particulares, a manera de sanción, con propósitos fútiles, para infundir terror, así, otros motivos; empleando diferentes formas de dar muerte, tales como, la asfixia mecánica, la intoxicación por cianuro u otra sustancia, con utilización de armas de fuego, con medios contundentes o corto punzantes”, sostiene la Fiscalía.La resolución también detalla tres de las cinco masacres ocurridas entre 1999 y 2001. La primera ocurrió el 8 de diciembre de 1999 en el patio 5 del ala sur. Según la Fiscalía, fue organizada por integrantes de las autodefensas detenidos en La Modelo con el objetivo de eliminar a quienes ejercían liderazgo en ese patio. El ataque dejó 11 internos muertos y 8 heridos por impactos de arma de fuego. Tras esa incursión, según la investigación, se consolidó el sistema de extorsiones y secuestros dentro del penal.‘Estructuras armadas ilegales estarían adelantando procesos de carnetización’: gobernadora del MetaLa segunda masacre ocurrió el 27 de abril de 2000 en el patio 4 del ala sur. El expediente señala que la operación buscaba consolidar el control paramilitar sobre esa zona de la cárcel. La Fiscalía sostiene que la toma fue planeada desde enero de ese año y que participaron internos armados con fusiles, granadas, lanzagranadas, ametralladoras y pistolas.Los testimonios indican que durante la incursión varios reclusos fueron asesinados con armas de fuego, degollados o golpeados con elementos contundentes como pesas de gimnasio. El saldo fue de 25 internos muertos y 15 heridos.La investigación afirma además que para coordinar esa acción se realizaron reuniones en el pabellón de Alta Seguridad con autorización del entonces director de La Modelo, Reinaldo Fierro Rico.Campesinos organizarán marcha nacional en defensa de la Jurisdicción Agraria y RuralLa tercera masacre se registró entre el 2 y el 3 de julio de 2001 en el patio 2 del ala norte. Según el expediente, las autodefensas pretendían extender el control que ya tenían en el ala sur hacia sectores dominados por internos vinculados a la guerrilla. La incursión dejó 10 personas muertas y 23 heridas.Edificio del búnker de la Fiscalía General de la Nación Foto:Jesús Blanquicet. Archivo EL TIEMPO Fue precisamente en medio de ese contexto de violencia que Jineth Bedoya Lima denunció posibles desapariciones forzadas dentro de La Modelo. Sus revelaciones dieron origen a investigaciones disciplinarias para establecer qué había ocurrido con varios internos reportados como fugados.Las confesiones de exparamilitares acogidos a la justicia transicional permitieron reconstruir algunos de los mecanismos utilizados para ocultar los crímenes. Según el expediente, varios cuerpos habrían desaparecido tras las masacres para “minimizar el impacto de tantos muertos” y simular fugas.La Fiscalía concluyó además que los registros penitenciarios de la época eran incompletos y presentaban inconsistencias. Documentos del Inpec y reportes de organismos internacionales señalaban faltantes de internos y deficiencias en el control de la población carcelaria.Cayó alias ‘Janeth’, señalada cabecilla criminal del Clan del Golfo en Chocó: así fue la operaciónDentro del Plan de Búsqueda de Desaparecidos, las autoridades verificaron al menos tres casos de desaparición forzada: Janner Torres, Luis Norberto Osario y Joaquín Leonardo Gallego, quienes figuraban en los registros oficiales del Inpec como “baja por fuga”.Más de dos décadas después, el expediente sobre La Modelo sigue revelando cómo dentro de la principal cárcel del país operó una estructura armada que, según la Fiscalía, ejerció control territorial, ejecutó masacres, cometió torturas y dejó un rastro de desapariciones que aún continúa bajo investigación.El expediente en la Justicia TransicionalOtros pormenores de la violencia sucedida en este penal fueron expuestos por el exdirector William Gacharná, quien fue aceptado en 2023 en la JEP, a cambio de su colaboración en el caso particular y buscando beneficios que lo liberen del juicio que le estaba esperando en la justicia ordinaria. “Cuando se suscitaban esas balaceras, usted no lo va a creer, uno les daba gracias a esos tipos cuando le decían salgase que esto se va a prender. Y a correr se dijo”, explicó en audiencias reservadas a las que tuvo acceso EL TIEMPO.William Gacharná, en audiencia reservada ante la JEP. Foto:JEP “En alguna ocasión entré al pabellón de alta seguridad y me sorprendí de ver a Miguel Arroyave con un jacuzzi portátil. Yo atiné a decirle buenos días y continuar. No hice nada. Había prenderías. Negocios de toda índole. Hasta rifaban el servicio de prostitución en diferentes patios”, dijo en audiencias de mediados de 2023.Gacharná estuvo en dos periodos: entre febrero y noviembre de 1999, como subdirector, y abril y junio de 2001, como director en propiedad. Luego de tres días enteros de audiencias y aportes a la verdad, la conclusión es estremecedora: en La Modelo los paramilitares tenían un centro de operaciones. Desde allí, incluso, Miguel Arroyave reclutó a las bandas criminales de la capital con miras a crear el Bloque Capital de las Autodefensas Unidas de Colombia. Entre los aportes que la JEP valoró está que, según su dicho, aun que él no era el director en la época de esas desapariciones, Albert Narváez Mejía, alias El Quemado, y William Parra Arroyave, alias el político, son los responsables por las desapariciones de Leonardo Gallego, Janer Torres Castaño y Norberto Ramírez.Migración Colombia detuvo en Ipiales a ecuatoriano buscado por Interpol por estafa: estaba huyendo de la justicia“Partiendo de que no sabíamos qué internos teníamos, yo cómo le puedo decir al país que sé que se perdió fulano o sutano. Nunca una familia vino a reclamar a nadie. (En casos de desapariciones) lo que le decíamos al juez es que informaciones al interior nos dan cuenta de que un tipo se fugó. Pero no podíamos certificar que efectivamente se habían fugado. Esa posibilidad de que hubiese cementerios al interior, no la sé. Es imposible que nosotros hayamos capturado todos los túneles que ellos estaban construyendo. Si un túnel de esos se derrumbó y allá hay una persona atrapada (…) esa es una posibilidad elevadísima”, concluyó.Así las cosas, lo que indica el expediente administrativo en la Unidad de Búsqueda y los expedientes penales en la Fiscalía y la JEP es que la probabilidad de existencia de cuerpos de desaparecidos es alta. Que los cuerpos están a la espera de ser descubiertos, mientras el penal sigue funcionando. El reto institucional es grande, pues la Unidad no cuenta con los recursos y su investigación sigue en etapa preliminar. Asimismo, la Fiscalía apenas tiene un universo de tres personas identificadas como desaparecidas, cuyas familias, además, tampoco han recibido noticias sobre una intervención próxima. La posibilidad de dar con un hallazgo forense, por ahora, permanece en el limbo de las posibilidades.Jhoan Sebastian Cote Lozano - Juan Diego Torres Lasso Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. 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