El presidente electo, Abelardo De La Espriella, anunció este domingo su decisión de trasladar la sede presidencial de la Casa de Nariño al Palacio de San Carlos. Diferentes expertos consultados por EL TIEMPO coinciden en que el principal significado de esta acción es político y simbólico.
Un anuncio en cadena nacional
Durante la transmisión en vivo que De La Espriella viene haciendo los domingos en la noche para comunicar sus pasos a seguir, anunció que la Casa de Nariño dejará de funcionar como sede del Ejecutivo y la convertirá en un museo para la ciudadanía.
'Le he dado la instrucción a la ministra de Cultura, Paola Holguín, que vuelva la Casa de Nariño un museo abierto al público. El Palacio de San Carlos, donde funciona la Cancillería, será la sede de la Presidencia en Bogotá y ahí voy a estar despachando y trabajando por Bogotá', afirmó el mandatario electo.
El regreso a la historia republicana
De acuerdo con la decisión, la Presidencia volverá a ocupar el Palacio de San Carlos, un edificio que, como se explica en la página web de la Cancillería, fue sede del Ejecutivo durante buena parte del siglo XIX, desde donde despachó Simón Bolívar después del terremoto de 1827 que afectó gravemente las estructuras de iglesias, conventos y del entonces Palacio Presidencial, donde ahora se encuentra el Congreso.
Analistas le explican a EL TIEMPO que la decisión de Abelardo De La Espriella tiene un carácter simbólico que marca una ruptura con el gobierno Petro.