Cali

Los 50 años de ‘Trama macabra’, la última película de Alfred Hitchcock

Noticia Los 50 años de ‘Trama macabra’, la última película de Alfred HitchcockEl icónico cineasta británico sufrió mucho la filmación de esta cinta, pero no per...

Publicado

Foto: La voz del país

Noticia Los 50 años de ‘Trama macabra’, la última película de Alfred HitchcockEl icónico cineasta británico sufrió mucho la filmación de esta cinta, pero no perdió su toque para el misterioAlfred Hitchcock en una foto de promoción de su película Los Pájaros Foto: AFPLink Humberto Vélez Coronado07.04.2026 21:40 Actualizado: 07.04.2026 21:40 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles El 9 de abril de 1976, hace exactamente cincuenta años, se estrenó mundialmente Family Plot (Trama macabra, en Hispanoamérica), el filme n.º 53 de Alfred Hitchcock y la que sería también su última película, que vino a interrumpir abruptamente su brillante carrera por más seis décadas, en la cima de su popularidad, debido a los constantes dolores en las piernas que lo aquejaban en el set provenientes de una artritis reumática ocasionada por su inveterada obesidad, cuatro años antes de morir, el 29 de abril de 1980, a los 80 años.Se trató del momento más dramático de su vida, en que por primera vez le empezaron a fallar las fuerzas cuando era el director más rico y exitoso de Hollywood. Muy similar en intensidad a las dificultades que padeció al abrirse camino en sus comienzos en los tiempos del cine mudo en el Reino Unido, cuando era el solícito hombre orquesta en el plató, y de las cuales afirmó más tarde, con su habitual sorna: “Habría barrido también el estudio si me lo hubieran pedido”.El mejorPara muchos estudiosos, Hitchcock es considerado el mejor director de cine de todos los tiempos, entre los cuales se cuentan François Truffaut, Peter Bogdanovich y en especial, Donald Spoto, su biógrafo de cabecera con su obra Alfred Hitchcock: la cara oculta del genio (1984), por haber conseguido algo bastante inalcanzable en el séptimo arte: la conciliación entre el arte y el entretenimiento, cuyas singularidades lo diferenciaron mucho del resto de sus colegas. En cintas que se siguen viendo en las plataformas digitales y que no han perdido su vigencia para espectadores jóvenes.Y, para el hombre de a pie, una de las pocas personas que eran una leyenda en vida, hasta el punto de que los espectadores estaban más interesados en ver las fugaces apariciones que hacía en sus filmes que en seguirles el hilo a las más enrevesadas y perturbadoras intrigas de estos. Sin olvidar tampoco la silueta del dibujo de perfil de su rolliza cara que aparecía por todas partes, en la marquesina de los teatros, anaqueles de librerías, puestos de revistas, en productos que venían patrocinados con su nombre.Y que, además, ingresaba semanalmente en los hogares con su serie de televisión Alfred Hitchcock presenta, representando una fuente de ingreso más, por sus derechos de reproducción, de las muchas que poseyó por distintos conceptos, aparte de sus éxitos taquilleros, gracias a la entera libertad económica de que siempre gozó por parte de sus productores, reflejada en más de una cincuentena de magníficos filmes.Alfred Hitchcock revolucionó el cine especialmente el de misterio Foto:AFP Esa notoriedad que lo hizo merecedor del título de Maestro del Suspenso y de ser dueño del célebre ‘toque Hitchcock’, se debió a que muy tempranamente inventó un nuevo subgénero cinematográfico llamado el thriller psicológico, un vocablo que proviene del inglés to thrill, que significa ‘estremecer’.Claves del éxitoY que se define como una modalidad narrativa que busca mantener al espectador en vilo por la suerte de los protagonistas, quienes por sus conflictos mentales se ven involucrados en las más retorcidas intrigas pasionales, llenas de misterio, muertes, terror e giros inesperados, en donde nada es lo que parece ser, hasta cuando llega el inesperado desenlace y que generalmente no era el que la audiencia esperaba: “El público de hoy exige algo más que mera acción: exige una temática bien desarrollada, y cuando entras en esto entras en el reino de la psicología (...), en una película tienes que comprender la ciencia de los fenómenos mentales, que viene a ser la mano que guía la acción realista”, dijo Hitchcock en una de sus entrevistas a los medios, a las cuales era muy dado, sobre todo cuando promocionaba el estreno de sus nuevas películas.Y por si lo anterior fuera poco, inventó igualmente por aquella lejana época el storyboard o guion gráfico, que después se haría tan solicitado entre sus colegas. Este se define como una representación visual en que se descompone un guion cinematográfico, a través de una serie de viñetas en las que se representan las escenas específicas de este mismo, que incluso va acompañado de los planos respectivos de cámara y ambientación: “Primero está el trabajo —prosigue Hitchcock— puramente técnico de diseñar los planos. Trabajo sobre cada detalle de esto por anticipado, seleccionando, incluso con el dibujo apropiado para cada escena. Luego elijo el mobiliario, la ambientación y seguidamente elaboro planos detallados de cómo debe ser colocado todo en el plató. Llevo esta supervisión inicial hasta el extremo de acompañar a las actrices del reparto donde van a comprar sus ropas”.Es digno de anotarse también que mucha parte de esa urdimbre que le dio cuerpo a dicho lenguaje cinematográfico en términos de muerte, culpabilidad y castigo, con ribetes dostoyevskianos, provino de la severa educación religiosa que recibió en un hogar católico de origen irlandés y cockney, donde nació el 13 de agosto de 1899 en Leyton Stone, en el East End londinense, a unos ocho kilómetros de la capital, siendo el tercer hijo de William Hitchcock, dueño de una tienda de verduras y pescado, y Emma Whelan, ama de casa. “La nuestra era una familia católica —diría Hitchcock años más tarde—, y en Inglaterra, entiendan, esto en sí mismo es una excentricidad. Tuve una educación estricta católica. No creo poder ser etiquetado como un artista católico, pero es indudable que la educación infantil influye en la vida de un hombre y guía su instinto”. Una vez que le preguntaron si alguna vez había sentido temor, contesto secamente: “¡Siempre! Ha influenciado mi vida y mi carrera”. Lo que se acentuó al ingresar por tres años en el colegio San Ignacio, regentado por jesuitas, donde tenía que ir a misa y confesarse con frecuencia y recibía reglazos en clases por cualquier falta. Tales aprensiones lo convirtieron en un joven tímido y solitario, lleno de traumas.Pero en contraprestación las lecciones recibidas en humanística, y las que tuvo luego en ingeniería, dibujo y arte, lo llevaron a ingresar en el nuevo invento del cine, aunadas a sus asiduas lecturas de las obras de Edgar Allan Poe y del escritor católico G. K. Chesterton. Abriéndole una nueva ventana donde pudo volcar su represada sensibilidad y así amansar y exorcizar a sus propios demonios. De las cuales dijo en su momento el crítico francés de cine Alexandre Astruc, en Cahiers du Cinema: “Cuando un hombre, a través de tantos filmes, cuenta casi siempre la misma historia, la de un alma en lucha contra el mal, ese hombre es un teólogo”El canto del cisneHitchcock con su clásica silueta Foto:AFP Hacer una nueva película después del estreno de Frenesí (1972), que resultó ser un gran éxito de taquilla a nivel mundial, Hitchcock se lo pensó más de dos veces, y con mucha razón. Como nunca había sucedido antes, poco antes de iniciar el rodaje tuvieron que colocarle un marcapasos por problemas de presión arterial y durante este a su esposa, Alma Reville, su más fiel colaboradora y con quien se había casado en 1926, sufrió un infarto de miocardio. Dando al traste con la producción y el estado de ánimo de Hitchcock, quien a duras penas pudo terminar la cinta.Desde entonces entró en una fase de inactividad de casi cuatro años en la que se desinteresó totalmente de su trabajo, dedicado como estaba al cuidado de su compañera, el soporte de su vida. Cuando lo entrevistaban acerca de su próximo proyecto, decía: “Soy un prisionero de mi propio éxito (...), la razón de que continúe siendo lo que se llama un especialista del suspenso es estrictamente una razón comercial (...), existe solamente un cierto tipo de película que yo puedo hacer. El público espera de mí un cierto tipo de historia, y yo no deseo decepcionarlo”.Solo cuando Alma se pudo reintegrar a su trabajo, en 1974, Hitchcock empezó a interesarse en un nuevo proyecto. De las novelas que le pasaban para su examen, escogió una, de la autoría del prolífico escritor inglés Victor Canning, intitulada The Rainbird Pattern, con los ingredientes que siempre perseguía: un delito, culpabilidad, asesinato y venganza. Como era habitual en su forma de trabajo, llamó a su escritor de confianza, Ernest Lehman, que ya le había colaborado en Intriga internacional (1959), para que se encargara de la elaboración del guion. A diferencia de sus comienzos, cuando se rodeaba de las estrellas del momento, aquí contrató actores relativamente desconocidos; entre los que más se destacaron estuvieron Karen Black y Bruce Dern, quien fue nominado en su larga carrera a un Óscar en dos ocasiones. El rodaje comenzó en abril de 1975 con locaciones en las ciudades de San Francisco y Los Ángeles. Según Spoto, que lo entrevistó al respecto para su libro, Bruce Dern dijo: “Hitchcock sufría grandes dolores todo el tiempo. A menudo me decía: ‘Bruce, tengo rodillas artríticas’, pero entonces intentaba sonreír y hacer un chiste de ello (...). Yo tenía que animarlo un poco cada mañana y así prepararlo para el trabajo del día. Estaba tan cansado y tan hastiado de todo aquello”. Por física imposibilidad, algunas escenas fueron dirigidas por su asistente de dirección. Y la banda sonora estuvo a cargo de John Williams, quien venía de ganar un Óscar por Tiburón (1975), de Steven Spielberg.La película fue bien recibida por la crítica, que la calificó de entretenida, ingeniosa y divertida; que, más que parecer un thriller, se trató de una comedia de humor negro. Un filme a la altura del Hitchcock de los mejores tiempos, con sus característicos ingredientes de siempre: enredos, giros inesperados, misterio y bastante suspenso. Algunos especialistas fueron mucho más allá, al prefigurar a la temática que utilizarían los hermanos Cohen, especialmente en Fargo (1995), de Joel Cohen, porque aquí se muestra otro plan criminal que se sale de control con todas sus desopilantes consecuencias. Como bien sabemos, Alfred Hictckcock trató de sacar adelante The Short Night hasta el último instante de vida que tuvo. Y su epitafio, para muchos de nosotros, debió ser: ‘El director de cine que nunca pensó en retirarse’. Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Conforme a los criterios de Saber más Temas relacionadosHollywoood SugerenciasBOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.Registrate

La voz del país

Somos un medio de comunicación colombiano comprometido con informar de manera oportuna, responsable y transparente sobre los acontecimientos que marcan la realidad del país y del mundo.