Sin esperar a que se enfriara el discurso de posesión, el presidente Abelardo De La Espriella puso en marcha su promesa de recuperar el control de la seguridad. Apenas asumió, el Inpec coordinó el traslado de más de un centenar de presos de alta peligrosidad que, bajo las políticas del gobierno anterior, gozaban de privilegios en varias cárceles del país. Entre ellos figuran varios capos del 'tarimazo', jefes de las bandas más temibles del Valle del Aburrá que se beneficiaron de la 'paz total'.
Un golpe a los privilegios carcelarios
La medida busca imponer control en pabellones como el de Itagüí, desde donde los 'duros' seguían manejando sus negocios ilícitos. Pero queda pendiente un capítulo clave: la investigación sobre las opacas movidas de la senadora Isabel Cristina Zuleta en esos centros penitenciarios. La actual cúpula del Inpec tiene mucho que contar sobre el poder que ejerció la congresista del Pacto Histórico en los últimos cuatro años.
El giro radical en la lucha contra la coca
Con sentido común, el nuevo gobierno corrige la errática lectura del anterior sobre cultivos de coca. La decisión de Petro de abandonar el combate a los narcocultivos dejó cifras históricas: 263.000 hectáreas sembradas y una producción potencial de más de 3.000 toneladas métricas de cocaína, 15 veces más que en tiempos de Pablo Escobar.
- Más coca en las regiones significa más familias bajo el control de grupos armados y menos presencia estatal.
- Se retomará la erradicación manual, abandonada en el gobierno anterior.
- Se usarán nuevas tecnologías para reactivar la fumigación aérea, cumpliendo las órdenes de la Corte Constitucional.
Mano dura, pero con desarrollo
La mano dura es necesaria, pero no suficiente. Las comunidades que nunca han visto al Estado de cerca siguen esperando opciones reales de equidad y desarrollo. Sin ellas, será imposible arrancar a miles de colombianos de las economías ilícitas.
Fuerte y claro, el presidente De la Espriella dijo el 7 de agosto que no habrá diálogos de paz. Los tristes resultados del experimento de Petro le dan argumentos, pero no son un cheque en blanco: se necesitan victorias tempranas, golpes contundentes contra los capos del Eln, las disidencias y el 'clan del Golfo'.
La renovada alianza con EE.UU. será clave en esta tarea. El nuevo gobierno llega con la promesa de recuperar el control, pero el país espera resultados concretos que demuestren que esta vez sí se puede.