En un operativo sin precedentes durante la Semana Santa de 2026, un grupo de personas trans llevó a cabo una procesión autodenominada 'satánica' en la carrera séptima de Bogotá, generando conmoción y rechazo entre la comunidad.
El Ministerio del Interior, a través de su Dirección de Asuntos Religiosos, emitió un pronunciamiento oficial en el que calificó los hechos como una vulneración a los derechos de los feligreses, quienes vieron afectada su libertad para ejercer su fe en un ambiente de respeto y tranquilidad.
"Se registraron agresiones verbales, cánticos ofensivos y actos de intimidación que alteraron el orden público y afectaron a quienes participaban en las actividades religiosas de la Semana Santa."
Pese a que Colombia garantiza la libertad de culto, el Ministerio insistió en la necesidad de sancionar a los participantes que con su comportamiento atentaron contra la convivencia pacífica y el respeto entre ciudadanos.
La procesión, que interrumpió la misa en la Iglesia de San Francisco, fue ampliamente rechazada por la comunidad y generó un llamado a las autoridades para fortalecer el control en eventos que puedan afectar la tranquilidad pública.