Lord Nicholas Stern, reconocido economista británico y autor del influyente informe sobre cambio climático de 2006, reafirma que el costo de no actuar frente a la emergencia climática supera con creces el de implementar medidas ecológicas. En entrevista con EL PAÍS desde Madrid, Stern explica que los avances tecnológicos han reducido el costo de la acción mientras que las consecuencias del calentamiento global empeoran cada día.
Un proceso irreversible pese a obstáculos políticos
Stern señala que aunque algunas políticas, como las impulsadas por Donald Trump, pueden ralentizar temporalmente la transición energética en Estados Unidos, no alteran las leyes físicas ni la superioridad económica y ambiental de las energías renovables y los vehículos eléctricos. Considera que estos retrocesos son interrupciones pasajeras dentro de un proceso inexorable que continuará impulsado por la competitividad y urgencia global.
Decrecimiento: una distracción que afecta a los países en desarrollo
El economista critica duramente la idea del decrecimiento, calificándola como una distracción y una posible conspiración contra las naciones en desarrollo, que buscan elevar su nivel de vida mediante un crecimiento económico sostenible y limpio. Stern sostiene que la verdadera cuestión es cómo transformar la actividad económica para que no dañe al medio ambiente, y que invertir en tecnologías verdes puede impulsar un crecimiento productivo y sostenible en las próximas décadas.
Lecciones geopolíticas para acelerar la transición energética
Ante la guerra en Oriente Próximo, Stern advierte que la dependencia de los combustibles fósiles implica inseguridad y conflictos recurrentes. Destaca que las energías renovables y los vehículos eléctricos, además de ser más baratos y eficientes, representan la alternativa para reducir dicha dependencia. Por ello, considera que estos conflictos deben impulsar con más fuerza el compromiso global con la transición energética.
El papel de Europa y el Acuerdo de París
Stern elogia el liderazgo de España en la reducción del carbón y la bajada del precio de la electricidad, y llama a Europa a unirse para estar a la vanguardia de la lucha climática. Asimismo, defiende la continuidad del sistema de comercio de emisiones (ETS) como una herramienta clave para incentivar la reducción de gases contaminantes. Sobre el Acuerdo de París, afirma que sigue siendo un tratado fundamental para orientar la política global frente al cambio climático, a pesar de los desafíos recientes.
“Unas elecciones en EE.UU. no cambian las leyes de la física ni la forma en que el daño ambiental afecta a la sociedad.”
“El decrecimiento parece una conspiración contra el desarrollo de los países pobres.”