La institucionalidad colombiana ha estado a prueba bajo diversas circunstancias en los años recientes, y ha salido adelante gracias al funcionamiento del sistema de frenos y contrapesos de nuestra democracia. Sin embargo, en los últimos días, algunos colombianos han sentido que están habitando dos universos paralelos.
Por una parte, el equipo de Abelardo de la Espriella, con la credencial de presidente electo que le dio el Consejo Nacional Electoral, avanza en el proceso preparatorio para asumir la presidencia el próximo 7 de agosto. Por otra parte, el mandatario saliente Gustavo Petro ha afirmado que no reconoce la legitimidad de su sucesor y que el nuevo presidente de la República se llama Iván Cepeda.
¿Hay un dilema institucional o solo pirotecnia política?
¿Cómo pueden decir cosas tan contradictorias dos de los líderes más importantes del país? ¿Hay un dilema institucional de fondo o se trata de simple pirotecnia política del presidente Petro que ningún organismo de control ha querido frenar? ¿Qué dice al respecto la Constitución Política de Colombia?
Juan Manuel Charry es uno de los constitucionalistas más reputados del país. Además de conocer las normas al dedillo, tiene un gran sentido común que le sirve para poner en blanco y negro las explicaciones de algunas de las situaciones aparentemente más abstrusas, como sucede en este caso.
No tiene efecto jurídico que un presidente decida desconocer la legitimidad de su sucesor. La Constitución es clara: el presidente electo es quien el CNE ha certificado, y cualquier declaración en contrario es solo política, no legal.
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