Después de que el aeropuerto de Palm Beach fuera bautizado en su honor, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, posee desde esta semana una estatua dorada de 4.5 metros de alto en su club de golf del sur de Florida, continuando con el culto a la personalidad por el que se ha caracterizado su segundo mandato.
La estatua fue inaugurada durante una ceremonia el jueves en Doral, una localidad al oeste de Miami, por el pastor Mark Burns, quien aseguró en X que la escultura 'es un símbolo de resiliencia, libertad, patriotismo, fuerza y la fuerza de voluntad para seguir luchando por el futuro de América'.
También se erige como un recordatorio de la mano de Dios y su protección sobre la vida del presidente Trump. Una y otra vez, cuando su vida estuvo amenazada, la misericordia de Dios prevaleció.
La escultura representa al presidente en la pose que adoptó tras el intento de asesinato en un acto de campaña en julio de 2024, un gesto que se ha convertido en un ícono para sus seguidores.