El fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió la mañana del 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, ha desatado una ola de desinformación. A través de WhatsApp circulan imágenes y mensajes que anuncian réplicas para horas específicas, generando pánico entre la ciudadanía. Sin embargo, la comunidad científica es contundente: no existe ningún método que permita predecir con exactitud cuándo, dónde y con qué fuerza ocurrirá un sismo.
La ciencia no puede anticipar un terremoto
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha sido claro al afirmar que ni esa institución ni ningún otro organismo científico ha logrado predecir un gran terremoto. Lo que sí pueden hacer los especialistas es calcular probabilidades sobre la ocurrencia de un evento sísmico significativo en una región durante un período de tiempo determinado. Pero esto dista mucho de una predicción con fecha y hora.
¿Qué diferencia hay entre predicción y probabilidad?
Una predicción científica debe incluir tres elementos concretos: la fecha y hora exactas del terremoto, su ubicación precisa y su magnitud. Si alguno de estos datos queda abierto a múltiples posibilidades, no se trata de una predicción, sino de una estimación de riesgo. Los mensajes que circulan ahora no cumplen con estos criterios y deben ser ignorados.
Los terremotos no se pueden predecir, aunque algunos mensajes de WhatsApp digan lo contrario
El impacto en la comunidad
El sismo dejó al menos 21 personas fallecidas y generó alerta en ciudades como Pereira, Manizales y Bogotá. El presidente Abelardo De La Espriella anunció un Puesto de Mando Unificado (PMU) en la capital para coordinar la respuesta. En medio de esta emergencia, la desinformación puede obstaculizar los esfuerzos de las autoridades y aumentar el miedo innecesariamente.
- Verifique la información solo en fuentes oficiales como el Servicio Geológico Colombiano.
- No reenvíe cadenas de WhatsApp que anuncien réplicas con horas específicas.
- En caso de sismo, siga los protocolos de seguridad: agáchese, cúbrase y sujétese.
La ciencia avanza, pero predecir terremotos sigue siendo un desafío imposible. La mejor defensa es la preparación y la información verificada.