Colombia registró un avance significativo en la superación de las brechas de acceso y calidad del servicio de energía. De acuerdo con la última medición del Índice de Pobreza Energética Multidimensional (Ipem), la pobreza energética en el país se ubicó en el 20,6 %, lo que representa una disminución de 1,7 puntos porcentuales en comparación con el registro anterior, cuando se situaba en el 22,3 %.
Este descenso se traduce en que 227.532 hogares colombianos superaron esta condición. Tomando como referencia el tamaño promedio por hogar establecido por el Dane (2,82 personas), la población en situación de pobreza energética se redujo en 641.640 personas a nivel nacional, un indicador clave para el desarrollo social del país.
Medir la pobreza energética nos permite hacer política pública con precisión. Hoy sabemos dónde están las mayores brechas y dónde debemos seguir concentrando la inversión pública. Nuestro propósito es claro: que ningún colombiano vea limitado su proyecto de vida por falta de acceso a servicios energéticos seguros, confiables y asequibles.
Las regiones que registran una mayor incidencia de pobreza energética son la Amazonía-Orinoquía y el Caribe, lo que orienta los esfuerzos del Gobierno para cerrar las brechas en estas zonas del país.