La tarde del 30 de julio, el subintendente Álvaro Jair Pistala Garrido se movilizaba en un bus de servicio público desde Pasto hacia Policarpa, Nariño, cuando un grupo de hombres armados interceptó el vehículo. Los sujetos, vestidos con prendas de uso militar y portando fusiles, obligaron a bajar a todos los pasajeros y, tras verificar la identidad del uniformado, lo retuvieron y se lo llevaron con rumbo desconocido.
Un hecho que enluta a la institución
El director de la Policía Nacional, general William Rincón, confirmó el secuestro y señaló que el hecho fue perpetrado presuntamente por un grupo armado que delinque en la región. En un comunicado oficial, la institución rechazó de manera categórica lo ocurrido, calificándolo como una grave vulneración de los derechos fundamentales y una afrenta contra quienes trabajan por la seguridad de los colombianos.
Hacemos un llamado a los responsables para que respeten la vida y la integridad de nuestro funcionario y permitan su regreso inmediato, sano y salvo.
La respuesta de las autoridades
Tras conocerse los hechos, la Policía Nacional activó sus protocolos institucionales de respuesta y desplegó todas sus capacidades humanas, operativas, investigativas y de inteligencia para ubicar al uniformado, garantizar su integridad y judicializar a los responsables. El general Rincón también expresó su solidaridad con la familia del subintendente y afirmó que 'las demás autoridades despliegan todas sus capacidades para lograr su pronto regreso al lado de su familia y de la Institución'.
Una ola de secuestros que preocupa
Este caso se suma a otros secuestros de miembros de la fuerza pública en el país. En octubre y agosto de 2025, los patrulleros Harold Luis Ricardo y José Oneidi Larrahondo Salinas fueron secuestrados por disidencias de las Farc. Además, cinco militares permanecen en poder de esos grupos, y dos funcionarios de la Fiscalía completan un año en cautiverio por el Eln en Arauca.