Las selecciones de España y Argentina, vigentes campeonas de Europa y América, se enfrentarán este domingo en la Finalissima, pero no en la fecha ni sede originalmente pactadas. El partido, que debió disputarse el 27 de marzo en Catar, fue suspendido por el conflicto bélico desatado tras los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, que respondió con lanzamiento de misiles a otros países de la zona con bases estadounidenses.
Un conflicto que truncó el calendario
El atractivo encuentro, que forma parte del camino hacia el Mundial 2026, no pudo celebrarse en la fecha estipulada en el contrato. La guerra en la región impidió que Catar, sede neutral acordada, albergara el partido. A partir de ahí, comenzó una serie de desacuerdos entre UEFA y la Federación Española, por un lado, y la Conmebol y la Asociación del Fútbol Argentino, por el otro.
Las posturas encontradas de UEFA y Conmebol
El 15 de marzo se hizo oficial la suspensión. UEFA manifestó su 'decepción' y señaló que 'las circunstancias y el momento' privaron a los equipos de la oportunidad de competir por este prestigioso trofeo en Catar. El organismo europeo aseguró haber explorado alternativas viables, pero todas resultaron inaceptables para la AFA.
Con la firme determinación de salvar este importante encuentro, y a pesar de las comprensibles dificultades que supone reubicar un partido de tal importancia con tan poca antelación, la UEFA exploró otras alternativas viables, pero todas ellas resultaron finalmente inaceptables para la Asociación del Fútbol Argentino.
La Conmebol, por su parte, defendió la postura argentina y argumentó que no se encontró una sede ni fecha que satisficiera a ambas partes. Finalmente, el partido se ha retomado en el marco del Mundial 2026, 114 días después de la fecha prevista, en un escenario que promete ser el más incomparable de todos.