Después de un temblor, una sensación difícil de explicar puede invadir a algunas personas: sienten que el piso todavía se mueve, que su cuerpo se balancea o que todo a su alrededor continúa temblando. Aunque el sismo ya haya terminado, estas percepciones pueden permanecer durante horas e incluso prolongarse por varios días.
El sistema vestibular: el responsable del equilibrio
Este fenómeno se relaciona directamente con el sistema vestibular, una estructura ubicada en el oído interno que participa en el control del equilibrio. La experiencia de un movimiento sísmico puede alterar temporalmente la forma en que el cuerpo y el cerebro interpretan las señales relacionadas con la posición y el movimiento.
Según especialistas, el cerebro recibe información contradictoria durante un sismo: los ojos ven el entorno moverse, pero el oído interno y los receptores de presión en la piel pueden no percibir el mismo movimiento. Esta confusión sensorial genera mareo, vértigo, náuseas y la persistente sensación de desplazamiento.
El estrés post-sismo intensifica los síntomas
El estrés y la ansiedad que siguen a un evento sísmico pueden amplificar estas sensaciones. Las personas que ya padecen trastornos de ansiedad o migrañas suelen ser más susceptibles a experimentar mareos prolongados. Además, la hipervigilancia constante ante posibles réplicas mantiene al sistema nervioso en alerta, lo que retrasa la recuperación del equilibrio.
- Mantener la calma y respirar profundamente para reducir la ansiedad.
- Fijar la vista en un punto estable del horizonte para ayudar al cerebro a reorientarse.
- Evitar movimientos bruscos de cabeza y cambios rápidos de posición.
- Descansar en un lugar tranquilo y seguro, preferiblemente sentado o acostado.
- Hidratarse adecuadamente y evitar el consumo de cafeína o alcohol.
Si los síntomas persisten por más de una semana o se acompañan de otros como pérdida de audición, zumbido en los oídos o debilidad muscular, se recomienda consultar a un médico para descartar afecciones vestibulares más serias.
La sensación de mareo después de un temblor es una respuesta normal del cuerpo ante una experiencia extrema. Con el tiempo y el descanso adecuado, el sistema vestibular se reajusta y los síntomas desaparecen.