Claramente, en un avión en vuelo no se sienten los momentos de un terremoto. Está lejos de los problemas terrenales, pero puede estar en grave peligro si el movimiento coincide con su aterrizaje. El sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el 10 de agosto puso en evidencia una situación que pocos pasajeros consideran: el impacto de un temblor en una aeronave en plena maniobra de aterrizaje.
Un video que estremece
Un video captado desde la cabina de un vuelo comercial que estaba en el punto de espera del aeropuerto de Pereira en el momento del temblor muestra dramáticamente los sacudones que sufrió la aeronave cuando preparaban el despegue. Las imágenes, grabadas por un tercer tripulante en el asiento auxiliar de la cabina, conocido como 'jump seat', evidencian la fuerza del movimiento telúrico incluso en tierra.
El peligro en la pista
Si el avión ya ha tocado tierra y los reversibles de los motores se activan, está expuesto a todas las eventualidades de daños en la pista. Un terremoto puede deformar el asfalto, generar grietas o incluso provocar el colapso de estructuras cercanas, como torres de control o hangares. En ese escenario, la aeronave podría sufrir daños en el tren de aterrizaje, neumáticos o incluso en la estructura del fuselaje.
- El riesgo principal es la pérdida de control en la pista debido a deformaciones del terreno.
- Los daños en la infraestructura aeroportuaria pueden impedir una frenada segura.
- Los pilotos suelen recibir instrucciones de abortar el aterrizaje si se detecta actividad sísmica en tiempo real.
- Los sistemas de alerta temprana en aeropuertos son clave para evitar tragedias.
Un terremoto en pleno aterrizaje es una de las situaciones más complejas que puede enfrentar un piloto. La prioridad es mantener el control de la aeronave y evaluar rápidamente las condiciones de la pista.
Lecciones para la aviación colombiana
El sismo del 10 de agosto dejó en evidencia la necesidad de reforzar los protocolos de seguridad en los aeropuertos del país. La red hospitalaria del Valle del Cauca fue puesta en alerta roja, y las autoridades evalúan los daños en infraestructura crítica. Para la aviación, la lección es clara: la preparación ante desastres naturales debe incluir escenarios de sismos durante operaciones de despegue y aterrizaje.
Mientras tanto, los pasajeros pueden estar tranquilos: los pilotos están entrenados para tomar decisiones rápidas y seguras en situaciones de emergencia. Sin embargo, la experiencia en Pereira es un recordatorio de que la naturaleza puede sorprender incluso en los momentos más rutinarios de un vuelo.