En marzo de 2028, el paisaje de Bogotá cambiará drásticamente. Las miradas ya no serán solo hacia el frente o hacia abajo, sino hacia arriba, donde un imponente viaducto de 23 kilómetros de extensión se alzará sobre sus cabezas. Para esa fecha, la primera línea del metro de Bogotá ya estará operando y el espacio bajo esa estructura podría convertirse, especialmente en la noche, en un sitio atractivo para el encuentro ciudadano o en una zona deteriorada llena de inseguridad.
Una iniciativa para analizar los desafíos del metro
Bogotá Cómo Vamos, Despacio y EL TIEMPO lanzaron ‘Metro 20’, una iniciativa que analizará los desafíos del metro. La iluminación fue el primer tema abordado, destacando la preocupación por los 500.000 metros cuadrados que quedarán bajo la estructura.
El espacio bajo el viaducto podría ser un punto de encuentro ciudadano o un foco de inseguridad. La iluminación es clave para definir su futuro.
Los riesgos de seguridad en la noche
Expertos advierten que, sin una iluminación adecuada, el área bajo el metro podría convertirse en un lugar propicio para la delincuencia. La falta de mantenimiento y diseño urbano podría generar zonas oscuras y de difícil acceso para la vigilancia.
- Se necesitan planes de iluminación que garanticen visibilidad y seguridad peatonal.
- El diseño urbano debe incluir mobiliario y espacios que fomenten el uso positivo del espacio público.
- La participación ciudadana es clave para proponer ideas que transformen estas áreas en lugares de encuentro.
La iniciativa ‘Metro 20’ invita a la ciudadanía a proponer ideas para el uso de los 500.000 metros cuadrados bajo el viaducto, con el objetivo de evitar el deterioro y la inseguridad.