La Alemania de posguerra se desarmó como una medida extrema, una corrección que hoy repercute en el equilibrio europeo. Alexander Karp, CEO de Palantir, defiende en su libro 'The Technological Republic' la necesidad de revertir esta castración militar para que Alemania recupere su influencia armamentística.
Jürgen Habermas, filósofo alemán, alertó no contra el rearme per se, sino contra un rearme alemán que busca ser la potencia militar dominante en Europa sin resolver la soberanía política europea ni establecer una constitución supranacional que regule la defensa común.
Esta semana, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, presentó la primera doctrina militar autónoma desde 1955, con la ambición de que Alemania sea el ejército convencional más fuerte de Europa. Esto representa una reescritura del pacto tácito posbélico que limitaba la hegemonía militar alemana a favor de la estabilidad continental.
El cambio no se limita a Alemania, pues la matriz que legitima esta transformación proviene de Estados Unidos, con actores como Palantir que proveen la infraestructura tecnológica para este nuevo rearme europeo. Alexander Karp, formado en la Universidad Goethe de Frankfurt, representa una visión opuesta a la de Habermas, basada en la fuerza y la disuasión, no en el entendimiento racional.
Habermas criticó el 'sueño libertario de abolición de la política' impulsado por Silicon Valley, donde la gestión empresarial y la tecnología reemplazan la deliberación democrática. Palantir encarna este poder técnico que desafía la filosofía habermasiana y redefine quién decide el destino militar europeo.
El debate central no es sobre el armamento, sino sobre el sujeto político que ejerce el poder militar. La decisión alemana de adoptar un lenguaje corporativo en su doctrina refleja la delegación del control político a gestores tecnológicos, subcontratando así la soberanía y la legitimidad del rearme europeo.
“Habermas no pregunta si hemos de rearmarnos sino quién es ese ‘nosotros’ que decide rearmarse, y con qué legitimidad lo decidimos.”
Este proceso pone en juego la autonomía europea frente a influencias externas y cuestiona la base democrática de las decisiones en materia de defensa. La voz de los poderosos, dueños de la tecnología y el discurso, parece imponerse en un escenario donde la política cede terreno a la gestión técnica.
Máriam Martínez-Bascuñán, profesora de Teoría Política y columnista de EL PAÍS, firma este análisis que invita a reflexionar sobre el rumbo político y militar de Europa en el siglo XXI.