Todo empezó el pasado primero de julio, cuando la población fue testigo de lo que serían retenes ilegales en esta región del occidente del Valle. Desde entonces, la comunidad de al menos cinco veredas del municipio de Dagua, que colindan con la antigua vía Simón Bolívar, vive en estado de alerta por la presencia de hombres armados que se identifican como miembros del Eln.
El asesinato de uno de los habitantes más reconocidos de la zona rural, un adulto mayor, ha sido el hecho más grave registrado hasta ahora. A esto se suman constantes amenazas, confinamiento forzado y la instalación de retenes ilegales que mantienen a la población en zozobra.
Las autoridades han reportado la incautación de material de guerra y propaganda al Eln, pero la crisis persiste. La comunidad exige mayor presencia de la fuerza pública y medidas que garanticen su seguridad.