Ganar dos etapas, conquistar la clasificación de la montaña y ser elegido el supercombativo del Tour de Francia 2026 fueron los grandes premios que obtuvo el ciclista ecuatoriano Richard Carapaz.
Ha sido una semana impresionante. Acabar de esta manera es lo soñado. Nos vamos muy contentos, con dos etapas, la montaña y el premio al más combativo. Es el final soñado. Es increíble terminar así.
Un doblete histórico en la Grand Boucle
A sus 33 años, es la segunda vez que el ecuatoriano termina como rey de la montaña y como el ciclista más combativo, tras conseguirlo también en 2024. Además, en 2021 fue tercero en la clasificación general.
El corredor del EF Education-EasyPost destacó el sacrificio que supuso conquistar el maillot de la montaña.
He luchado mucho para ganar este maillot. Ha sido muy difícil, una gran batalla. Llevarlo a casa es una sensación muy especial.
Los inicios en El Carmelo
Hoy, Ecuador recuerda a Juan Carlos Rosero y a Pedro Rodríguez, dos de sus ciclistas más reconocidos y quienes abrieron el camino que hoy recorre Carapaz. Cuando Rosero fue al Colegio Nacional El Playón, en El Carmelo —cantón Tulcán, provincia del Carchi—, para invitar a los alumnos a practicar ciclismo, Carapaz tenía 13 años y se le acercó para decirle que quería ser ciclista. Rosero lo acogió y comenzó a orientarlo con sus primeros consejos.
El pequeño se levantaba temprano, asistía al colegio y por las tardes entrenaba. Al regresar a casa ayudaba a sus padres, Antonio Carapaz y Anita Montenegro, en las labores de la finca: ordeñaba las vacas, cuidaba el ganado, atendía las gallinas y alimentaba a los cerdos y a los perros.
La bicicleta como destino
Terminó el bachillerato y decidió apostar por el ciclismo. Antonio, su padre, recuerda que era un buen estudiante, aunque los libros nunca fueron su mayor pasión. "Izó bandera en varias ocasiones", contó orgulloso de que su hijo llegara a convertirse en campeón del Giro de Italia.
En la finca creció junto a sus hermanas Cristina, quien estudió Administración Pública, y Marcela, contadora y madre de dos hijos. Ambas recuerdan que nunca les faltó nada y destacan que Richard siempre ha estado pendiente de su familia.
Es un buen hermano. Siempre nos ayuda y, cuando decidió irse a Colombia a probar suerte, toda la familia lo apoyó.
El amor y la familia que lo sostienen
Fue en el colegio donde conoció a Tania Rosero, su actual esposa, con quien tiene dos hijos: Santiago y Sofía. La familia vive en Julio Andrade, a unos 10 kilómetros de la casa donde creció el ciclista.
No es ninguna sorpresa lo que está pasando. Él siempre me dijo que iba al Giro a ganarlo y lo cumplió.
Su pasión por la bicicleta era tan grande que, siendo niño, llegó a montar a sus hermanos en la misma bicicleta. En una bajada, los frenos fallaron. Marcela intentó detener la bicicleta con los pies, pero terminaron cayendo los tres. Afortunadamente, el accidente no dejó consecuencias graves.
Fue un accidente más.
Hoy, el ecuatoriano mira hacia atrás y recuerda ese camino con emoción. Muchas de sus victorias las dedica a su madre, Anita Montenegro, fallecida hace algunos años, de quien asegura que sigue acompañándolo desde el cielo.