Medio ambiente

Tecnología y colaboración: la fórmula argentina para combatir el desperdicio alimentario

Argentina implementa un tablero interactivo que mide y visibiliza el desperdicio de alimentos en supermercados y mercados mayoristas, promoviendo la eficiencia y la donación a comedores sociales para enfrentar el hambre y la contaminación.

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Foto: La voz del país

En Argentina, cada persona desperdicia un promedio anual de 91 kilos de alimentos, una problemática que afecta toda la cadena alimentaria y genera un impacto ambiental y social significativo. Para enfrentar esta situación, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, junto a la FAO y otras entidades, desarrolló el Tablero de Mermas y Sostenibilidad de Alimentos, una herramienta digital que permite identificar dónde, cómo y por qué se pierden alimentos.

Esta iniciativa tecnológica, creada por GS1 Argentina, ha logrado en cinco años integrar datos de las principales cadenas de supermercados que representan el 83,7 % del mercado nacional. Gracias a esta cooperación público-privada, se ha mejorado la medición, visibilidad y gestión de las mermas, impulsando procesos internos de eficiencia y rentabilidad en las empresas.

El proyecto también articula la redistribución de alimentos a través de organizaciones sociales como el Banco de Alimentos, que recibe donaciones para apoyar a comedores comunitarios en situación de vulnerabilidad. La trazabilidad y datos precisos facilitan la planificación logística y fortalecen la toma de decisiones para maximizar el rescate de excedentes.

“Medir es el primer paso para intervenir de manera más efectiva y generar un impacto concreto en la reducción de pérdidas y desperdicio”, afirma Pablo Algrain, director ejecutivo del Banco de Alimentos.

Entre los retos identificados para ampliar esta práctica están la necesidad de incentivos claros para que más empresas registren y compartan sus datos de mermas, y la creación de marcos normativos que promuevan y faciliten la donación de alimentos, evitando que descartar sea una opción equivalente en costos o regulaciones.

La experiencia en Argentina se complementa con iniciativas regionales, como la implementación en República Dominicana de OptiWaste, una aplicación digital para reducir el desperdicio en comedores escolares, desarrollada por la FAO en colaboración con instituciones locales.

El impacto en las comunidades es palpable, como en el comedor Los Chicos del Perejil en Paraná, Entre Ríos, donde las donaciones son vitales para alimentar a más de 120 niños y sus familias, evidenciando la urgencia de transformar el desperdicio en oportunidad para combatir la pobreza y la inseguridad alimentaria.

La gestión eficiente y sostenible del desperdicio alimentario se presenta como un desafío colectivo y una herramienta clave para la transformación social y ambiental en América Latina, demostrando que la tecnología y la cooperación pueden ser aliadas decisivas.

La voz del país

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