El pasado 20 de febrero, un avión Airbus A320-233 de Latam Airlines estuvo a punto de colisionar con un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) mientras despegaba del aeropuerto El Dorado en Bogotá, rumbo a la isla de San Andrés.
El incidente ocurrió cuando el capitán, con 39 años y 4.777 horas de vuelo, y su copiloto, de 21 años con 718 horas, enfrentaron una situación inesperada que los llevó a abortar el despegue para evitar el choque.
“Abortamos... se nos cruzó”, expresó uno de los pilotos con evidente asombro durante la comunicación con el controlador aéreo, reflejando la tensión vivida en la cabina.
La Aeronáutica Civil calificó el episodio como un evento grave y, un mes después, publicó el informe final que detalla la conversación entre la tripulación y el control aéreo, mostrando paso a paso la emergencia y las maniobras para evitar el accidente.
Este caso pone en relieve la importancia de la coordinación entre las aeronaves civiles y militares en uno de los aeropuertos más transitados del país, así como los protocolos de seguridad para prevenir incidentes similares.