Correr una media maratón en asfalto y enfrentar una carrera de montaña pueden parecer disciplinas similares porque ambas parten del ‘running’ y de la resistencia cardiovascular. Sin embargo, para quienes viven el ‘trail running’, las diferencias son profundas: cambian los ritmos, el terreno, la técnica, la alimentación, el equipo y hasta la forma de relacionarse con el miedo y el entorno.
El terreno impone el ritmo
“El terreno de montaña es el que impone el ritmo”, explica Elkin Yesid Quintana, director de carrera de la Merrell Trail Tour. Mientras en una carrera de calle el corredor busca sostener un paso constante durante kilómetros, en la montaña cada zancada es distinta.
El experto detalla que correr en montaña no es para todo el mundo y puede ser más exigente para el cuerpo que hacerlo en asfalto. La preparación física, la alimentación y la estrategia deben adaptarse a las condiciones cambiantes del terreno.