Para millones de colombianos, el día comienza con el aroma del café, un ritual que conecta el descanso con la actividad diaria. Sin embargo, recientes estudios y expertos en salud advierten que tomar café inmediatamente al despertar podría estar perjudicando la energía natural del cuerpo.
El choque entre la cafeína y el cortisol
El cardiólogo Aurelio Rojas explica que durante los primeros 30 a 60 minutos después de despertar, el cuerpo genera un pico natural de cortisol, la hormona que actúa como despertador biológico, aumentando la energía y regulando funciones vitales. Consumir cafeína en este momento interfiere con este proceso natural.
Si tomas café justo al despertar, la cafeína no te da más energía. Al superponer la cafeína con el pico de cortisol, se reduce el efecto estimulante real de la bebida.
Esta interferencia puede provocar que el cuerpo desarrolle mayor tolerancia a la cafeína, lo que lleva a necesitar dosis cada vez mayores para sentir el mismo nivel de alerta, generando dependencia.
El momento ideal para la primera taza
La recomendación médica no es eliminar el café, sino ajustar el momento de consumo. Esperar aproximadamente una hora después de despertarse permite que el cortisol haga su función inicial, y que la cafeína actúe cuando los niveles hormonales comienzan a descender.
- Protege el ritmo circadiano o reloj biológico.
- Mantiene una respuesta hormonal saludable.
- Reduce la sobreestimulación del sistema nervioso.
- Mejora la efectividad de los componentes activos del café.
El doctor Rojas aclara que el café bien consumido está asociado con menor riesgo cardiovascular, mejor función metabólica y menor mortalidad total. Sin embargo, en personas con estrés crónico o alta sensibilidad cardiovascular, tomar café demasiado temprano puede provocar ansiedad y nerviosismo.
Entender que el cuerpo tiene sus propios tiempos para arrancar podría ser la clave para que ese primer tinto del día sea, finalmente, el aliado que todos esperan.