Lisa Reid tenía 11 años cuando un tumor cerebral canceroso y la cirugía para extirparlo le provocaron una pérdida permanente de la visión, según el diagnóstico de sus médicos en Auckland, Nueva Zelanda. Trece años después, un inesperado golpe en la cabeza durante un accidente doméstico coincidió con la recuperación parcial de su vista, en un caso que continúa sin una explicación médica definitiva.
Tras la operación para retirar el tumor, los nervios ópticos de Reid quedaron dañados y los especialistas le comunicaron que no volvería a ver. Sin embargo, un accidente doméstico cambió su vida de manera sorprendente.
El caso ha sido reportado por medios internacionales y sigue generando interés en la comunidad médica, que no encuentra una explicación científica para lo ocurrido.