Bajo la presión de Donald Trump, los miembros de la Unión Europea (UE) alcanzaron este miércoles un compromiso provisional para aplicar el acuerdo comercial firmado el año pasado con Estados Unidos, con la esperanza de cerrar un capítulo turbulento en las relaciones transatlánticas.
En julio pasado, el bloque de 27 países llegó a un acuerdo con Washington para fijar los aranceles sobre la mayoría de los productos europeos en un 15%, pero, para frustración de Trump, aún no había cumplido su promesa de eliminar a cambio sus gravámenes sobre las importaciones estadounidenses.
Un arancel unilateral que redefine el comercio
La UE acepta un arancel general del 15% y permite que los bienes industriales estadounidenses entren al mercado con un gravamen del 0%. Este movimiento busca estabilizar las relaciones comerciales y evitar represalias mayores por parte de la administración estadounidense.
El presidente de EE. UU., Donald Trump y la jefa de la CE, Ursula Von der Leyen, fueron los artífices de este acuerdo que marca un antes y un después en la política comercial transatlántica.
El pacto, que aún debe ser ratificado formalmente por los estados miembros, representa una concesión significativa por parte de Bruselas, que busca evitar un conflicto comercial mayor en un momento de incertidumbre económica global.