Un legado familiar que enfrenta un cambio legal
Dáimer Barona, maestro de construcción y presidente de la Asociación Departamental de Galleros del Valle del Cauca (Asogalvalle), cría alrededor de 40 gallos en su casa en el corregimiento de Rozo, Palmira. Esta tradición le fue heredada por su abuelo y la ha practicado desde joven, pero ahora se ve amenazada tras la decisión unánime de la Sala Plena de la Corte Constitucional que ratificó la ley 2385 de 2024, prohibiendo peleas de gallos y corridas de toros en el país.
La comunidad de galleros expresa su rechazo y preocupación
La asociación que preside Barona reúne a cerca de 1.000 criadores en el departamento, quienes se han manifestado en contra de la prohibición desde hace varios años. Barona recordó que participaron en marchas en Bogotá para rechazar la medida y señaló que, aunque reconocen la importancia de respetar la vida animal, consideran que la prohibición afectará la crianza y cuidado de los gallos.
Cambios en las peleas no evitan la controversia
Barona explicó que las peleas de gallos han cambiado con reglamentos que limitan el tiempo de combate a ocho minutos y regulan el uso de espuelas para evitar maltrato excesivo. Sin embargo, advirtió que la prohibición podría aumentar la mortalidad de los animales criados para estas actividades, dado que la preparación de un gallo puede durar hasta un año y sin las peleas, muchos pollos no tendrían destino.
"Por el concepto de la Corte va a haber más mortalidad de animales porque uno dedica tiempo en la crianza de los gallos. Los cuida, los alimenta bien y se preparan para las juegas. Esa preparación puede durar un año. Si quitan las juegas, habrá una mortalidad de más pollos", afirmó Barona.