La Guaira, la ciudad más golpeada por el doble terremoto en Venezuela, entró el domingo en una nueva fase de la emergencia. Decenas de excavadoras y maquinaria pesada comenzaron a retirar los escombros que dejaron los sismos para acelerar la recuperación de cadáveres, mientras la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) advirtió que ahora el foco también debe estar en atender a miles de desplazados.
Pese al retiro gradual de las brigadas internacionales, voluntarios, bomberos y efectivos de Protección Civil continúan buscando cuerpos entre los escombros. La vicepresidenta Delcy Rodríguez descartó este domingo un posible 'estallido social' en el país, asegurando que el gobierno mantiene el control de la situación y que los mecanismos de ayuda humanitaria están funcionando.
Un operativo sin precedentes en La Guaira
Las labores de remoción de escombros se concentran en los sectores más afectados del estado de Vargas, donde edificios enteros colapsaron tras el doble sismo del 24 de junio. Las autoridades locales reportan que al menos 3.000 personas han fallecido y más de 16.700 resultaron heridas, según cifras oficiales actualizadas.
La alerta de la ONU por los desplazados
La Ocha advirtió que el número de desplazados internos podría superar las 200.000 personas en los próximos días, lo que representa un desafío logístico y humanitario de gran escala. Organizaciones internacionales han solicitado corredores humanitarios para facilitar la entrega de alimentos, agua potable y medicamentos en las zonas más aisladas.
El gobierno venezolano ha activado todos los protocolos de emergencia y no hay condiciones para un estallido social. Estamos trabajando para garantizar la atención a las víctimas y la estabilidad del país.
El impacto en la comunidad internacional
Varios países han ofrecido asistencia técnica y humanitaria, aunque el gobierno venezolano ha priorizado la coordinación con organismos multilaterales como la ONU y la Cruz Roja. Mientras tanto, las labores de búsqueda continúan sin descanso en medio de réplicas que mantienen en alerta a la población.