La comercialización ilegal de combustibles sigue siendo un dolor de cabeza para las finanzas públicas de Colombia. Según el balance presentado por las autoridades, durante 2025 se registraron más de 490 válvulas ilícitas conectadas a poliductos, destinadas al hurto de hidrocarburos. Esta práctica delictiva dejó a las regiones con $2.600 millones menos para inversión en el año.
Un delito que no se frena en 2026
Lejos de ceder, la presión ilegal se mantiene en 2026. Solo en enero de este año, el Ejército Nacional ubicó 11 válvulas ilícitas en el sur del Cesar, confirmando la continuidad del delito y el impacto sumado de los hurtos a carrotanques. Departamentos como Norte de Santander, Cesar y Arauca son los más afectados por esta problemática.
27,5 millones de galones que se esfumaron
De acuerdo con el reporte de las autoridades nacionales, en 2025 se comercializaron ilegalmente más de 27,5 millones de galones de combustible. Este volumen equivale aproximadamente al abastecimiento de cerca de 55.000 vehículos particulares durante todo un año. El impacto no solo es económico, sino también social, pues los recursos que debían destinarse a obras y programas regionales se perdieron en el mercado negro.
El hurto de combustibles no solo afecta a las empresas, sino que le roba a las regiones los recursos necesarios para su desarrollo. Es un delito que golpea directamente la inversión social y la infraestructura local.