Un cuarto de siglo de estabilidad jurídica
El próximo 3 de agosto se conmemoran 25 años de la expedición de la Ley 675 de 2001, norma que unificó el régimen de propiedad horizontal en Colombia. Antes de su promulgación, coexistían disposiciones como la Ley 182 de 1948, la Ley 16 de 1985 y la Ley 428 de 1998, que regulaban de manera dispersa la vida en edificios y conjuntos residenciales.
La necesidad de una legislación moderna surgió con la Constitución de 1991 y las leyes de ordenamiento territorial y medio ambiente, que transformaron el desarrollo urbano. La abogada Nora Pabón Gómez, quien participó en la redacción de la ley, recuerda que el proceso fue un trabajo de consenso técnico y académico con el entonces Ministerio de Desarrollo Económico, Fedelonjas y las Lonjas de Propiedad Raíz.
Una ley que ha sabido adaptarse
A lo largo de estos 25 años, la Ley 675 ha mantenido su estructura original, pero su aplicación ha evolucionado con la incorporación de normas complementarias sobre protección de datos, accesibilidad, seguridad y sostenibilidad. La pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión al impulsar la digitalización de la administración y las asambleas virtuales.
- Las asambleas no presenciales y mixtas llegaron para quedarse.
- La inteligencia artificial y los sistemas de seguridad inteligente son ahora parte de la gestión diaria.
- La vivienda turística y la convivencia con animales de compañía son nuevos retos.
El debate sobre una reforma necesaria
A pesar de los múltiples proyectos de reforma presentados en el Congreso, como los proyectos 120 de 2015, 131 de 2016 y 301 de 2020, ninguno ha prosperado. Pabón Gómez sostiene que una modificación estructural podría afectar la estabilidad del régimen y que la mayoría de los temas pendientes pueden resolverse mediante reglamentos internos y jurisprudencia.
La Ley conserva los principios que inspiraron su expedición: garantizar una adecuada administración de las copropiedades, promover la convivencia y contribuir al desarrollo ordenado de nuestras ciudades.
El balance: una ley sólida y vigente
Tras 25 años, la Ley 675 ha superado la prueba del tiempo. La jurisprudencia constitucional la ha consolidado, y la sociedad y la tecnología han cambiado, pero la norma ha sabido responder a esos desafíos sin perder su esencia. Para Pabón Gómez, esa es su mayor fortaleza: la solidez de sus principios permite adaptarse sin necesidad de reformas estructurales.