Durante 47 años, Albania fue conocida como la 'Corea del Norte de Europa', un país sometido al brutal régimen estalinista y aislacionista de Enver Hoxha. Hoy, esa etiqueta ha quedado atrás: el pequeño país balcánico se ha transformado en el 'Caribe europeo', un destino de verano que atrae a turistas de todo el mundo.
El boom turístico de los últimos años ha catapultado la economía albanesa como nunca antes. Los visitantes encuentran en sus costas playas espectaculares, hoteles de calidad y una oferta gastronómica excelente, todo a precios mucho más bajos que en destinos tradicionales como el sur de Italia o Croacia.
Albania ya no es el país más pobre de Europa. Ahora es un imán para quienes buscan belleza natural sin pagar precios de la moda.
La playa de Ksamil, al sur del país, frente a la isla griega de Corfú, se ha convertido en uno de los puntos más concurridos. El país, famoso también por la cantante Dua Lipa y la madre Teresa de Calcuta, ha logrado reposicionarse como un destino accesible y atractivo para el turismo internacional.
El fenómeno no solo ha cambiado la imagen de Albania, sino que ha generado un impacto económico significativo, atrayendo inversiones y mejorando la infraestructura. Sin embargo, el desafío ahora es mantener el equilibrio entre el crecimiento turístico y la preservación de su patrimonio natural y cultural.