El debate sobre el nivel óptimo de la tasa de interés del Banco de la República trasciende la coyuntura macroeconómica e incide de forma directa en el desarrollo de la infraestructura nacional, según detalla un análisis de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI).
Si bien una tasa baja corre el riesgo de reactivar presiones inflacionarias y una tasa alta frena el crédito y el consumo, los sectores intensivos en capital enfrentan un desafío aún mayor: la desconexión entre la política monetaria de corto plazo y las condiciones de financiamiento que requieren los proyectos de infraestructura.
El repunte inflacionario y la respuesta del Emisor
Esta discusión adquiere relevancia tras el severo episodio inflacionario que atravesó el país. Choques de oferta globales, el encarecimiento de insumos, tensiones geopolíticas y la presión sobre la demanda llevaron la inflación a un pico del 13,25 por ciento en marzo de 2023.
En respuesta, el Emisor aplicó un fuerte ajuste monetario elevando su tasa hasta el 13,25 por ciento. Aunque el costo de vida cedió paulatinamente hasta el 5,1 por ciento en diciembre de 2025, el reciente repunte al 6,14 por ciento registrado en junio de 2026 confirma que la convergencia hacia la meta del 3 por ciento sigue enfrentando desafíos en el corto plazo.
La tasa de interés del Banco de la República se ubica en el 12 por ciento, lo que encarece el crédito y frena la inversión en sectores clave como la infraestructura.
Según la CCI, este escenario genera incertidumbre sobre la viabilidad de los proyectos de infraestructura, que requieren financiamiento de largo plazo y condiciones estables. La reactivación del sector, clave para el crecimiento económico, se ve amenazada por la política monetaria restrictiva.