La alcachofa es una hortaliza que destaca por su sabor único, dulce y amargo a la vez, y su versatilidad en la cocina. En Andalucía, especialmente en Montilla, se celebra con una receta clásica: las alcachofas a la montillana, que combinan este ingrediente con vino de Montilla-Moriles y jamón serrano.
Un operativo sin precedentes para el paladar
Este plato se prepara con un sofrito de cebolla y ajo, al que se añade vino fino o amontillado de la Denominación de Origen Montilla-Moriles, creando una salsa profunda y punzante que impregna las alcachofas. El jamón picado aporta un toque salado y textura, complementando perfectamente el sabor de la hortaliza.
- 1 kg de alcachofas frescas
- 1 cebolla picada fina
- 2-3 dientes de ajo laminados
- 120-150 ml de vino fino o amontillado (Montilla-Moriles idealmente)
- 1 cucharadita de maicena
- Hebras de azafrán
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- 50 g de jamón serrano picado
- Perejil o limón para evitar oxidación
Pasos para una preparación perfecta
Se limpian las alcachofas retirando las hojas duras y se cortan en cuartos, manteniéndolas en agua con limón o perejil para evitar que se oxiden. Luego se cuecen en agua con sal hasta que estén tiernas. Por otro lado, se pocha la cebolla y el ajo en aceite de oliva, se añade el vino para reducir, se incorpora la maicena disuelta y el azafrán para ligar la salsa. Finalmente, se mezclan las alcachofas con el jamón y se cocinan a fuego suave para que se impregnen bien los sabores.
“La alcachofa es una de las joyas de la huerta que merece ser celebrada en cada temporada con recetas que resaltan su sabor único.”
Este plato puede prepararse con alcachofas frescas o incluso con alcachofas en conserva para acelerar el proceso, manteniendo siempre la esencia de la gastronomía andaluza y el carácter de Montilla-Moriles.