Un buque cisterna ruso, el Arctic Metagaz, se encuentra a la deriva en el Mediterráneo tras sufrir un ataque con drones marinos que le provocó un gran agujero en una de sus bandas. Rusia atribuye el ataque a Ucrania, mientras el barco se desplaza sin control rumbo a Libia.
Este metanero de 277 metros forma parte de la llamada 'flota fantasma' del Kremlin, una red de buques con banderas de terceros países que Rusia utiliza para evadir sanciones internacionales y continuar exportando hidrocarburos.
Riesgo ecológico y llamado a la acción
Nueve países europeos, incluyendo Italia y España, han declarado que el Arctic Metagaz representa una “bomba medioambiental” debido a la gran cantidad de gas natural licuado, fueloil y diésel que transporta. Las autoridades locales han expresado su preocupación por un posible derrame que podría causar incendios, contaminación marina y daños irreversibles en los ecosistemas del Mediterráneo.
La organización WWF advirtió que un derrame afectaría gravemente la biodiversidad marina de la zona y las economías locales basadas en la pesca y el turismo, alertando sobre la alta vulnerabilidad del área.
Dimensión geopolítica y seguridad
El documento conjunto de los países mediterráneos enfatiza que la flota clandestina rusa no solo elude sanciones, sino que también se usa como un arma híbrida para presionar a la Unión Europea. Se insta a la UE a desarrollar una estrategia común para evitar que estas actividades conviertan sus aguas en un campo de confrontación.
Tras el ataque, los 30 tripulantes del Arctic Metagaz fueron rescatados por la guardia costera libia. Sin embargo, el barco permanece sin tripulación y a la deriva, aumentando el riesgo de un desastre ambiental.
Ucrania no ha emitido declaraciones oficiales sobre el incidente, pero considera legítimo atacar la flota en la sombra rusa, que continúa alimentando la maquinaria de guerra de Moscú a pesar de las sanciones.
“La UE debería desarrollar un enfoque común para evitar que las actividades híbridas conviertan las aguas de la UE en un objetivo o en un campo de confrontación entre terceros”, advierte el documento de los países mediterráneos.