La noche en Rancagua parecía escrita para el drama. Boca Juniors, que había ganado 1-0 en La Bombonera, llegó a Chile con la ventaja bajo el brazo, pero O'Higgins, el mismo equipo que meses atrás había eliminado a Millonarios con Álvaro Montero en el arco, estaba decidido a dar el golpe. Y lo dio: un tanto tempranero puso el 1-0 en el marcador global, forzando la definición desde los doce pasos.
Un desquite que se hizo esperar, pero llegó
Para Montero, esta serie tenía un sabor especial. El guardameta colombiano había sido el verdugo de Boca en la fase de grupos, cuando su entonces equipo, Millonarios, eliminó a los xeneizes. Ahora, defendiendo los colores de Boca, el destino le puso en el camino al mismo rival que lo había eliminado con los 'embajadores'. Y esta vez, la historia fue distinta.
Fue una noche de mucha presión, pero sabía que podía aportar. El equipo confió en mí y pude ayudar en los penaltis. Esto es fútbol, y hoy me tocó a mí ser el héroe.
La tanda de penaltis: un duelo de nervios
Con el 1-1 en el global, la serie se fue a los lanzamientos desde el punto penalti. Boca, que había mostrado solidez en la ida, volvió a confiar en su arquero. Montero, con la experiencia de haber vivido estas instancias, se convirtió en la figura al atajar uno de los cobros de O'Higgins, dándole la clasificación a su equipo en medio de una presión enorme.
- Boca ganó 1-0 en La Bombonera en la ida.
- O'Higgins ganó 1-0 en Rancagua, forzando los penaltis.
- Montero atajó un penalti y fue clave en la clasificación.
- Boca avanzó a octavos de final de la Copa Sudamericana.
El equipo argentino, que había sufrido en Chile, celebró con alivio. La figura, sin duda, fue el colombiano, quien pasó de ser el verdugo a ser el salvador. Con esta actuación, Montero no solo le dio el pase a Boca, sino que también dejó en el pasado la eliminación con Millonarios ante el mismo rival.