La oferta de gas natural en Colombia atraviesa un deterioro estructural que amenaza la seguridad energética del país. Así lo advirtió María Claudia Alzate, directora del Gestor del Mercado de Gas Natural, durante la presentación de un balance sectorial que revela cifras preocupantes: en los últimos cuatro años, la producción nacional cayó un 32,1 %, pasando de 1.190 GBTUD en 2022 a apenas 808 GBTUD en 2026.
Una caída que no da tregua
Según Alzate, las declaraciones de producción alcanzaron su punto máximo en 2022, pero desde 2023 la tendencia se invirtió drásticamente. La declinación natural de los yacimientos y los problemas operativos en múltiples campos han acelerado el descenso. 'Muchos campos comenzaron a tener problemas y cada vez se presentan más campos con problemas fuertes', explicó la directora.
En 10 años Colombia perderá el 30 % de su oferta actual de gas si seguimos así como estamos
Para compensar esta caída, el país ha tenido que recurrir de manera progresiva a importaciones de gas, un costo que termina trasladándose a los hogares y a la industria. La dependencia externa crece mientras los campos estratégicos como Sinú-9 e Istanbul apenas comienzan a perfilarse como alternativas para aportar volúmenes adicionales en los próximos meses.
El futuro depende de decisiones inmediatas
- La producción de gas cayó de 1.190 GBTUD (2022) a 808 GBTUD (2026), una reducción del 32,1 %.
- La declinación natural de los yacimientos es la principal causa de la caída.
- Cada vez más campos presentan problemas operativos que agravan la situación.
- Sin nuevas inversiones, en 10 años se perdería el 30 % de la oferta actual.
- Campos como Sinú-9 e Istanbul son clave para sumar volúmenes en el corto plazo.
El llamado de Alzate es claro: se requieren decisiones urgentes en materia de exploración y producción, así como una política energética que incentive la inversión privada y garantice el abastecimiento a largo plazo. La ventana de oportunidad para evitar una crisis mayor se está cerrando.