En su libro 'El cerebro hackeado' (Kailas, 2026), el neuropsicólogo madrileño Aarón Fernández del Olmo analiza cómo los teléfonos inteligentes están reprogramando nuestros procesos mentales. El fenómeno, advierte, no se limita a niños y adolescentes, sino que afecta a todas las edades, alterando la capacidad de concentración, memoria y reflexión.
Las cuatro trampas que nos atrapan
Fernández del Olmo identifica cuatro mecanismos clave mediante los cuales los móviles 'hackean' nuestro cerebro: sobreestimulación, hipervelocidad, superficialidad y ultraconexión. Según el experto, estos dispositivos exigen a nuestra mente más de lo que evolutivamente está preparada para procesar, generando una sobrecarga cognitiva constante.
Nuestro cerebro se ha moldeado para un mundo natural con sus propios tiempos. El problema surge cuando creamos dispositivos que operan a una velocidad muy superior a la que podemos asumir, saturándonos con estímulos encadenados.
Superficialidad y fragilidad de la memoria
El neuropsicólogo explica que la hipervelocidad de la información nos lleva a vivir experiencias con menos profundidad. Como consecuencia, las huellas de memoria se vuelven más frágiles y dedicamos menos tiempo a cada estímulo. Además, la ultraconexión genera la sensación constante de que nos estamos perdiendo algo, lo que termina sacrificando necesidades humanas básicas como el sueño o los momentos de reflexión.
Un llamado a la conciencia digital
El autor invita a reflexionar sobre el uso de la tecnología y a recuperar espacios de desconexión. Su obra busca alertar sobre los riesgos de una exposición continua a pantallas y propone estrategias para mitigar el impacto en la salud mental y cognitiva de la población.