Usted se sube a un TransMilenio. Da igual si el reloj marca las 4 de la mañana o las 11 de la noche. Desde ese momento, 32.000 ojos comienzan a seguir cada uno de sus movimientos: si espera un bus, cambia de vagón, valida su pasaje, cruza un torniquete o sale de la estación. Nada pasa inadvertido para las cámaras que hacen parte del Centro de Control de TransMilenio.
Desde el cuarto piso de una torre de 72 metros de altura ubicada en la calle 26 de Bogotá, se encuentra el corazón de la vigilancia del transporte público de la ciudad. Detrás de unas puertas de vidrio, custodiadas por personal de seguridad, decenas de computadores y enormes pantallas replican, en tiempo real, las imágenes que captan las cámaras distribuidas por todo el sistema.
Un operativo sin precedentes en tiempo real
El centro opera las 24 horas del día, con decenas de operadores y policías que atienden capturas, manifestaciones, cambios de ruta y siniestros. Cada incidente es procesado de inmediato para garantizar la seguridad y fluidez del sistema.
Las 32.000 cámaras no solo vigilan, sino que permiten una respuesta inmediata ante cualquier eventualidad en el sistema de transporte masivo de Bogotá.
Este centro de control es clave para la movilidad de la ciudad, ya que integra tecnología de punta con personal especializado para mantener el orden y la eficiencia en uno de los sistemas de transporte más grandes de Latinoamérica.