Un operativo sin precedentes en la justicia belga ha llevado a la apertura de juicio contra Étienne Davignon, exdiplomático de 93 años, por su presunta complicidad en el asesinato de Patrice Lumumba, primer ministro de la República Democrática del Congo en 1961. Davignon es el último de los diez funcionarios belgas acusados por los descendientes de Lumumba en 2011.
El tribunal de Bruselas considera que Davignon participó en una empresa criminal conjunta que llevó al traslado ilegal de Lumumba desde Léopoldville (hoy Kinshasa) hasta la región separatista de Katanga, donde fue torturado y ejecutado. Además, se le imputa haber contribuido a impedir un juicio justo, acciones calificadas como crímenes de guerra imprescriptibles.
El impacto en la comunidad
El asesinato de Lumumba, que contó con la colaboración directa de agentes belgas, se convirtió en un símbolo global de la persistencia del colonialismo y la injerencia extranjera en África. Bélgica reconoció oficialmente en 2002 su responsabilidad moral y en 2022 restituyó a la familia de Lumumba un diente, último resto conocido del político congoleño.
Los herederos de Lumumba han expresado que este juicio no es el final de su lucha, sino el inicio de un acto de justicia largamente esperado. Yema Lumumba, nieta de Patrice, ha señalado la importancia de que la justicia belga asuma su responsabilidad histórica y continúe esclareciendo los hechos.
Davignon, quien fue vicepresidente de la Comisión Europea entre 1981 y 1985, niega las acusaciones. La decisión del tribunal puede ser apelada, pero representa un paso significativo hacia la reparación y reconocimiento de las injusticias cometidas durante la época colonial.